Uruguay trepó en el ranking del precio del gasoil en la comparación con los demás países de Latinoamérica, luego de que el Poder Ejecutivo resolviera aumentar los combustibles en el mercado interno por primera vez en cuatro meses, aunque sin trasladar por completo los valores de referencia internacional.
El gasoil uruguayo experimentó una fuerte suba y alcanzó un valor de 1,566 dólares por litro, según los datos de Global Petrol, procesados por SEG Ingeniería. Este precio lo llevó a subir un lugar en el ranking latinoamericano, pasando del séptimo al sexto lugar. Si bien todavía está lejos de los primeros puestos —un panorama muy distinto a la de la nafta, donde los valores locales consolidan al país a la cabeza—, el aumento fue amplio, y más aun si se considera que el escenario regional no tuvo variaciones de la misma dimensión, permaneciendo relativamente estable.
En ese sentido, el incremento en el litro de gasoil fue del 7,33% respecto de un mes atrás, alineado con el ajuste del 7% establecido por el Poder Ejecutivo a partir del 1° de octubre —con una pequeña diferencia que responde al tipo de cambio—; mientras que el promedio latinoamericano fue de 1,39 dólares por litro, una 5,3% por encima del valor medio de 1,32 dólares en setiembre, pero un 11,24% por debajo del precio a nivel nacional.
En tanto, Cuba se ubicó en el primer puesto, con un valor de 2 dólares por litro de gasoil, seguido por Perú (1,912 dólares), Jamaica (1,793 dólares), Costa Rica (1,718) y Argentina (1,602 dólares); todos por encima de Uruguay. Paraguay, por su parte, quedó en el octavo lugar (1,503 dólares) y Brasil, en el 16°, con un precio de 1,330 dólares por litro.
El gobierno analiza un cambio para aliviar el recargo impositivo sobre el gasoil
Si bien Uruguay mantiene una posición relativamente moderada en el ranking latinoamericano, cabe recordar que el gobierno mantiene fuertemente controlado el precio del gasoil: si bien habilitó una suba del 7% a partir de este mes, las recomendaciones oficiales a partir de la referencia internacional indicaba un incremento de hasta el 37%.
Con este escenario presionado por la coyuntura internacional, y teniendo en cuenta el importante rol que tiene este combustible en la producción nacional —principalmente, en la composición de la estructura de costos de los sectores productivos y, por lo tanto, en la competitividad—, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) analiza la posibilidad de desplazar parcialmente el subsidio al boleto de ómnibus, uno de los componentes del precio del gasoil, hacia el valor de la nafta.
Actualmente, el gasoil que se vende al público incluye un sobreprecio respecto de su costo de importación, y ese excedente financia, a través del Fideicomiso para la Movilidad Sostenible, la diferencia entre lo que paga el usuario del transporte colectivo y el valor real del boleto. El esquema funciona como un subsidio cruzado: quienes compran gasoil, entre ellos el transporte de carga, el agro y buena parte de la industria, terminan solventando en los hechos una porción del costo del transporte urbano de pasajeros; algo que los sectores productivos vienen rechazando desde hace tiempo.
"Lo estoy estudiando, para poder tener una postura definitiva. Mi postura en principio es favorable a hacer más transparente la fijación de subsidios, pero como hay una transición que siempre genera costos de transición, hay que evaluar muy bien cómo y cuándo se hace", señaló el titular del MEF, Gabriel Oddone, respecto de la posibilidad de trasladar este sobreprecio, al menos parcialmente, del gasoil hacia la nafta.