El ministro de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, confirmó que el gobierno analiza la posibilidad de desplazar, al menos parcialmente, el subsidio al boleto de ómnibus desde el precio del gasoil hacia el de la nafta.
El gobierno analiza cambiar la fuente del subsidio al boleto de ómnibus: menos recargo al gasoil y mayor peso impositivo en la nafta
De concretarse el cambio, la mochila del transporte público pasará a ser absorbida por los automovilistas particulares.
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El sector productivo consume el 40% del gasoil en Uruguay y destina unos 80 millones de dólares al año para financiar la tarifa del transporte urbano.
El anuncio se dio en el marco del Foro Económico de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), donde el ministro aclaró que no hay ninguna decisión tomada, pero que el tema se evalúa junto con el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), y el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP).
"El subsidio al boleto hoy tiene en la fijación del gasoil su principal componente", explicó Oddone. En la práctica, el gasoil que se vende al público incluye un sobreprecio respecto de su costo de importación, y ese excedente financia, a través del Fideicomiso para la Movilidad Sostenible, la diferencia entre lo que paga el usuario del transporte colectivo y el valor real del boleto. El esquema funciona como un subsidio cruzado: quienes compran gasoil, entre ellos el transporte de carga, el agro y buena parte de la industria, terminan solventando en los hechos una porción del costo del transporte urbano de pasajeros.
Un reclamo de larga data del campo y la industria
Oddone remarcó que el planteo de modificar el esquema no es nuevo y dijo que es un debate que el sector transportista y la actividad industrial ha planteado hace mucho tiempo con el objetivo de desplazarlo, aunque sea parcialmente, hacia la nafta. La Federación Rural, en particular, viene insistiendo con el reclamo, ya que en abril había informado que las cadenas agroindustriales consumían aproximadamente 40% del gasoil que se vendía en el país, y estimó que, en el último año, el sobrecosto del gasoil por encima del Precio de Paridad de Importación (PPI) que calcula la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) ascendió a unos 185 millones de dólares, de los cuales cerca de 80 millones de dólares correspondieron específicamente al subsidio del boleto urbano.
Un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEPP) había llegado a una conclusión similar por otra vía: entre marzo y diciembre de 2025, los uruguayos pagaron en conjunto 88 millones de dólares de sobreprecio en nafta y gasoil respecto del PPI, con una brecha de 50 millones de dólares solo en gasoil. Esas cifras alimentan el argumento de que, al concentrarse el ajuste en un insumo tan usado por el sector productivo, el esquema termina encareciendo la producción nacional en momentos en que el propio gobierno reconoce una competitividad "muy golpeada".
La postura de Oddone, "favorable" pero cauta
Consultado sobre si tiene una posición tomada al respecto, Oddone fue explícito: "Lo estoy estudiando, para poder tener una postura definitiva. Mi postura en principio es favorable a hacer más transparente la fijación de subsidios, pero como hay una transición que siempre genera costos de transición, hay que evaluar muy bien cómo y cuándo se hace". El jeraraca enmarcó el planteo dentro de un objetivo más amplio y pidió más transparencia en "la fijación de subsidios", más allá del caso puntual del boleto.
La discusión llega después de un año particularmente volátil en la fijación de combustibles. En marzo, el gobierno había dispuesto un ajuste de 7% en nafta, gasoil y supergás, que llevó la nafta Súper a 82,27 pesos y el gasoil 50S a 50,63 pesos, como respuesta acotada al salto del petróleo por el conflicto bélico en Medio Oriente, pese a que, según explicó entonces la ministra del (MIEM), Fernanda Cardona, un traslado pleno del PPI hubiera implicado subas de hasta 35% en la nafta y 60% en el gasoil. En esa oportunidad, el propio Oddone había aclarado que la suba no impactaría en el boleto, justamente porque el Fideicomiso para la Movilidad Sostenible absorbería la diferencia. Ese mismo mecanismo es el que ahora el MEF evalúa reestructurar, en momentos en que Uruguay sigue teniendo, según distintas mediciones privadas, uno de los precios de nafta y gasoil más altos de la región.

