La guía electrónica de carga avanza en medio del conflicto con los transportistas, mientras el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) insiste en que la herramienta busca simplificar los trámites, mejorar la trazabilidad y brindar mayor seguridad al sector, rechazando que tenga un objetivo fiscal o que implique nuevos controles para el sector.
Los transportistas de carga autoconvocados llevan adelante este lunes un paro en rechazo de la implementación de la nueva guía electrónica impulsada por el MTOP. La medida incluye concentraciones y cortes intermitentes en distintos puntos del país, con un epicentro en Ruta 5 y el acceso a Montevideo por la Perimetral, mientras el Sindicato Único de Transportistas de Carga decidió no adherir a la movilización.
Frente a los reclamos, la ministra de Transporte, Lucía Etcheverry, defendió la iniciativa y aseguró que el objetivo es justamente reducir la burocracia. “La guía pretende ser totalmente lo opuesto”, afirmó en una entrevista con Informativo Sarandí, al explicar que el sistema busca “disminuir papeleo, disminuir burocracia y disminuir tiempos de trámite para ir a algo sencillo, ágil y de una tecnología amigable”.
Según explicó la jerarca, la implementación será gradual y comenzará por los grandes movimientos de carga, descartando que entre en funcionamiento de manera inmediata para todo el sector. Además, recordó que el sistema aún se encuentra en etapa de diseño y que el desarrollo informático podría demandar entre 60 y 100 días, seguido de un período de pruebas y ajustes.
Cruces por controles al transporte
Uno de los principales cuestionamientos de los transportistas autoconvocados es que la nueva herramienta sumará costos y obligaciones administrativas a los choferes. El vocero del grupo, Federico Holzmann, sostuvo que “la guía va a generar un costo económico” y que “se le van a sumar también tareas administrativas a los choferes”.
Sin embargo, desde el MTOP sostienen que la plataforma permitirá integrar procesos actualmente realizados en papel, como algunas autorizaciones vinculadas al transporte de cargas, y facilitará el seguimiento de la mercadería. Para Etcheverry, el sistema aportará “trazabilidad, transparencia y seguridad”, tanto para los transportistas como para los propietarios de la carga.
La ministra también rechazó que la guía tenga un fin recaudatorio o de fiscalización tributaria. “La guía no está pensada como una herramienta fiscal”, remarcó, al señalar que los eventuales controles sobre informalidad corresponden a otros organismos del Estado.
El gobierno mantendrá una nueva reunión este martes con la Intergremial del Transporte para revisar los plazos y atender las observaciones planteadas por las distintas organizaciones del sector. La cartera apuesta a mantener el diálogo abierto y sostiene que la modernización del sistema permitirá contar con información clave para planificar inversiones en infraestructura y optimizar la logística del transporte de carga en el país.