El ingreso medio de los hogares medido en términos reales —descontada la inflación— alcanzó un nuevo máximo histórico en el primer trimestre del año, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), basados en la encuesta de hogares.
El indicador se destaca en medio de una economía que tiene dificultades de crecimiento, a la que ahora se suma el impacto de los combustibles y el “ruido político”.
El ingreso de los hogares de Uruguay tocó un récord.
El ingreso medio de los hogares medido en términos reales —descontada la inflación— alcanzó un nuevo máximo histórico en el primer trimestre del año, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), basados en la encuesta de hogares.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En efecto, el ingreso medio de los hogares —tomando todo el país— superó los 97.500 pesos mensuales, cifra 4,5% superior a la del mismo periodo del año anterior, en pesos constantes. El aumento fue superior en Montevideo (5,1%) respecto al resto del país (3,9%).
Al analizar los datos según la fuente de ingreso, el aumento en los ingresos salariales (4,9% interanual real) está alineado con el aumento promedio; lo mismo que los ingresos jubilatorios (4,9% interanual real). En el caso de los ingresos de trabajadores por cuenta propia la suba fue bastante más significativa (12% real interanual). Si bien las cifras del INE están sujetas a revisión en función del cierre anual de la base estadística, estos indicadores muestran un claro fortalecimiento en el ingreso promedio de los hogares.
Con este primer abordaje surge la pregunta acerca de si la mejora promedio tiene que ver con aumento superiores en alguno de los tramos de ingreso; en especial si los aumentos en los estratos superiores de ingreso “arrastran” hacia arriba el promedio, mientras el resto aumenta menos.
Para responder —al menos en parte— esta cuestión, analizamos la evolución del ingreso mediano de los hogares, que —a diferencia del ingreso medio— es el que divide en dos el número de hogares encuestados, cuando se los ordena por ingreso de menor a mayor, dejando la mitad de los hogares por encima y la mitad por debajo. El ingreso mediano no se mueve aunque varíe el nivel de ingreso en los extremos (inferior o superior); simplemente es el que divide en dos el grupo ordenado.
Según los datos del primer trimestre, el ingreso mediano de los hogares en Uruguay se ubicó en 73.000 pesos mensuales. La cifra es 25% inferior al ingreso medio (se confirma que la distribución está más concentrada hacia ingresos más bajos) y subió 2,6% en términos reales respecto al mismo período del año pasado.
¿Quiere decir esto que estamos ante un aumento de la “distancia” entre los ingresos de los hogares superiores y los hogares con ingresos más bajos (un aumento de la desigualdad)? En principio, es lo que indican los datos de la última comparación interanual. Sin embargo, al observar la trayectoria histórica de ambas variables (gráfica), no hay una trayectoria distinta entre el ingreso real mediano y el ingreso real medio. Si bien en el último dato se abre una brecha, estas fluctuaciones también se han dado en años previos, pero luego la tendencia se mantiene.
El aumento en el ingreso de los hogares, coincide con un mercado de trabajo, que se ha mostrado estable, y manteniendo cierto avance interanual en el número de puestos de trabajo.
A su vez, la baja reciente de la inflación —por lo menos hasta el mes de marzo— obviamente implica una mejora real de los ingresos en la medida que los ajustes de salarios—y con ellos los ajustes jubilatorios— han estado claramente por encima del IPC.
Es posible que esta mejoran el ingreso de los hogares del primer trimestre, haya derivado y en una mayor dinámica del consumo en dicho periodo e incluso en los meses posteriores, en los que han emergido algunos indicadores económicos positivos, aún cuando la actividad sigue mostrando un crecimiento débil. Es que el consumo puede volcarse en el país o en el exterior (como sucede con el explosivo crecimiento de las compras online sin impuestos).
Otra cuestión pertinente a plantear es cómo inciden los significativos cambios que se están dando en las características de los hogares, en especial por el menor número de personas por hogar. Pero el ingreso medio per cápita (por persona) también muestra un aumento real de similar magnitud que el ingreso medio por hogar, aumentando un 4,5% real interanual en el primer trimestre.
La gráfica muestra también que tanto el ingreso medio como el ingreso mediano, ya están superando los niveles pre pandemia de dichos indicadores, confirmando que también —en términos de ingreso de los hogares— quedó superado el trance y el Uruguay ahora está en un nivel superior de ingreso general. Por supuesto, mantener estos niveles e inclusive mejorarlos ya no sólo dependerá de contener la inflación, sino de ir incorporando más inversiones y productividad en la economía.
Cabe recordar que el fuerte descenso reciente de la inflación puede considerarse una etapa cerrada y tendremos en los próximos meses cierta corrección al alza, no sólo por el impacto del aumento de los combustibles, sino porque el propio Banco Central del Uruguay (BCU) tiene una meta que está algo por arriba de los niveles actuales de inflación.
A su vez, el gobierno está procurando reducir el déficit fiscal, lo que en principio hará conteniendo el gasto, aunque ya se han incluido aumentos de impuestos y ajustes de aportes que —habrá que ver en qué magnitud— van a impactar en la actividad económica.
Y en el plano de las inversiones y la productividad, el desafío es mover estas variables positivamente, lo que no es sencillo: los propios altos niveles salariales y de ingreso le exigen a las inversiones rentabilidades que no todos los proyectos pueden dar.
El impacto de los acuerdos comerciales y cierta ayuda que puede venir de las economías de la región —siempre acotadas— podrían habilitar una mayor dinámica de inversión en los próximos meses, pero no se vislumbran saltos significativos. El proceso será paso a paso.