Los precios del petróleo cayeron cerca de un 4% este martes en una jornada volátil, aunque se mantuvieron por encima de los 100 dólares, en un contexto marcado por la continuidad del frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
El Brent retrocedió por una toma de ganancias y señales de estabilidad, luego de que buques lograran atravesar el estrecho de Ormuz.
La continuidad del alto el fuego moderó los precios del petróleo, aunque persisten los riesgos sobre el suministro global.
Los precios del petróleo cayeron cerca de un 4% este martes en una jornada volátil, aunque se mantuvieron por encima de los 100 dólares, en un contexto marcado por la continuidad del frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
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El crudo Brent, referencia para Uruguay, bajó 4,57 dólares, o un 4%, hasta los 109,87 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió 4,15 dólares, o un 3,9%, hasta los 102,27 dólares. La caída se produjo luego de la fuerte suba registrada en la sesión anterior, cuando el mercado reaccionó a la escalada militar.
Analistas atribuyeron el retroceso a una corrección técnica tras las subas recientes y a señales moderadas de distensión, en medio de declaraciones de Estados Unidos que apuntaron a la continuidad del alto el fuego.
El mercado encontró cierto alivio luego de que se informara que al menos dos buques lograron atravesar el estrecho de Ormuz con apoyo de la Armada estadounidense, en un contexto donde cientos de embarcaciones permanecían a la espera de condiciones seguras para transitar.
Sin embargo, la situación siguió siendo incierta. Mientras Washington aseguró que la tregua se mantenía vigente, Emiratos Árabes Unidos denunció nuevos ataques con misiles y drones, versiones que fueron negadas por Irán.
El control del estrecho, clave para el comercio global de energía, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, continuó siendo el eje de la tensión, con episodios aislados de enfrentamientos que mantuvieron elevada la volatilidad.
En paralelo, el conflicto comenzó a trasladarse al plano diplomático. El Consejo de Seguridad de la ONU inició discusiones sobre un posible paquete de sanciones contra Irán e incluso la eventual autorización del uso de la fuerza si continúan las amenazas al transporte marítimo.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump endureció su discurso y sostuvo que Irán debería avanzar hacia una rendición, mientras su administración continuó con la operación para escoltar buques a través del estrecho, denominada "Proyecto Libertad".
En ese marco, el ejército estadounidense informó la destrucción de embarcaciones y armamento iraní, en una estrategia orientada a garantizar la seguridad del tránsito marítimo.
Más allá del frente geopolítico, el mercado también siguió de cerca los fundamentos. Los inversores aguardaron los datos de inventarios de crudo en Estados Unidos, con expectativas de una caída de 3,3 millones de barriles en la última semana.
De confirmarse, se trataría de la segunda semana consecutiva de reducción en las reservas, en un contexto donde la demanda energética se mantiene firme y la oferta continúa condicionada por el conflicto.
En conjunto, el mercado petrolero reflejó un delicado equilibrio entre factores técnicos y geopolíticos, donde la estabilidad de la tregua aportó algo de alivio, pero sin disipar los riesgos de nuevas disrupciones en el suministro global.
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