Los precios del petróleo cayeron el martes y el Brent volvió a quedar por debajo de los US$100 por barril, ante las señales de una mejora en los flujos de crudo desde Medio Oriente, luego de que Arabia Saudita reanudara las operaciones de su oleoducto Este-Oeste y aumentaran los envíos a través del estrecho de Ormuz.
El contrato de futuros del Brent para noviembre cerró en 99,25 dólares por barril, con una baja de 1,09 de dólares, equivalente a 1,09%. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI) para octubre, que vencía el martes, terminó en 94,99 dólares, con una caída de 1,19 dólares, o 1,24%.
Durante la sesión, ambos contratos habían llegado a perder más de 2 dólares por barril. La recuperación posterior estuvo vinculada, entre otros factores, a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, que enfriaron las expectativas de un acuerdo rápido con Irán.
Arabia Saudita recuperó parte de sus exportaciones
La mejora de los flujos de petróleo saudí fue uno de los principales factores que presionaron sobre las cotizaciones. Según tres fuentes citadas por Reuters, Arabia Saudita había reiniciado las operaciones de su oleoducto Este-Oeste y podía reanudar las exportaciones desde el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, durante el martes.
Los ataques con drones habían obligado a cerrar el oleoducto el 13 de septiembre y habían interrumpido las operaciones de carga de crudo en Yanbu.
En paralelo, los datos de seguimiento de buques mostraron que Saudi Aramco había cargado alrededor de 14 millones de barriles de crudo en siete superpetroleros dentro del Golfo Pérsico.
El petróleo saudí que atravesaba el estrecho de Ormuz había promediado unos 2,9 millones de barriles diarios durante los seis días anteriores, frente a los aproximadamente 700.000 barriles diarios registrados en agosto. "Arabia Saudita está actuando, no esperando", señaló Phil Flynn, analista sénior de Price Futures Group a Reuters.
Irán planteó una reapertura de Ormuz
El mercado también siguió las señales provenientes de Irán. Un alto funcionario iraní había señalado que Teherán podía reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días si Estados Unidos reducía la presión militar y levantaba el bloqueo a los puertos iraníes.
El funcionario también sostuvo que la delegación iraní presente en Nueva York por la Asamblea General de las Naciones Unidas tenía plena autoridad para reactivar la diplomacia con Washington.
Antes del comienzo de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán a finales de febrero, el estrecho de Ormuz gestionaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.
Las señales sobre una posible reapertura habían contribuido a mejorar las perspectivas de abastecimiento. Sin embargo, todavía persistían interrogantes sobre las condiciones necesarias para una reapertura sostenida y sobre otros obstáculos vinculados al tránsito por el estrecho.
Trump enfrió las expectativas de un acuerdo
La caída del petróleo había comenzado a acelerarse ante las señales de una posible recuperación de los suministros y las expectativas de avances diplomáticos durante la Asamblea General de la ONU.
Sin embargo, Trump había señalado que un acuerdo de paz con Irán se produciría después de las elecciones de mitad de mandato estadounidenses de noviembre, lo que redujo las expectativas de una solución inmediata y limitó el descenso de las cotizaciones.
El presidente estadounidense también había advertido que, sin un acuerdo de paz, Estados Unidos podría intensificar su ofensiva contra Irán.
Para el mercado petrolero, la evolución de las negociaciones continuaba siendo relevante por su impacto sobre los flujos de crudo desde Medio Oriente y, particularmente, sobre el tránsito por Ormuz.
El diésel siguió bajo presión
Mientras el precio del crudo retrocedía, los mercados de combustibles continuaban enfrentando restricciones de oferta. Los precios del diésel en Europa y Estados Unidos habían alcanzado máximos históricos, según datos citados por Reuters.
Las interrupciones provocadas por los conflictos en Irán y Ucrania habían reducido las exportaciones de algunos de los principales productores, entre ellos Rusia, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank, señaló que no esperaba una caída significativa adicional del petróleo hasta que aumentaran los suministros a través del estrecho de Ormuz, especialmente de productos refinados, donde la escasez era más marcada.