Estados Unidos e Irán dieron un paso decisivo hacia el fin del conflicto que mantenían desde febrero luego de firmar un memorando de entendimiento destinado a poner fin a la guerra y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
En los mercados prevén una normalización gradual de los flujos energéticos desde Medio Oriente, aunque persisten dudas sobre la velocidad de recuperación de la producción.
Los precios del petróleo retrocedieron casi 5% tras la firma del memorando que busca poner fin a la guerra en Medio Oriente.
Estados Unidos e Irán dieron un paso decisivo hacia el fin del conflicto que mantenían desde febrero luego de firmar un memorando de entendimiento destinado a poner fin a la guerra y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
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La noticia provocó una fuerte reacción en los mercados energéticos: los precios del petróleo cerraron este lunes en su nivel más bajo de los últimos tres meses. El crudo Brent retrocedió 4,76% y cerró en 83,17 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense cayó 4,87%, hasta los 80,75 dólares. Ambos contratos eliminaron una parte importante de la prima de riesgo geopolítico que habían acumulado durante los últimos meses y terminaron en sus niveles más bajos desde el 4 de marzo.
Según informó Reuters, el memorando fue firmado por el presidente estadounidense Donald Trump, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf. La ceremonia oficial para formalizar el acuerdo está prevista para el próximo viernes en Ginebra.
El elemento más relevante para los operadores es la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa a nivel mundial.
La agencia semioficial iraní, Mehr informó que el borrador del acuerdo prevé restablecer el tránsito marítimo en un plazo de 30 días. Durante más de tres meses, el conflicto mantuvo bloqueada la ruta y dejó fuera del mercado millones de barriles diarios de petróleo y gas.
"Ante la posibilidad de que se produzca un aumento considerable de la oferta de petróleo, la caída de los precios parece justificada", señaló Dennis Kissler, vicepresidente senior de operaciones de Bok Financial. La reacción también llegó desde Irán. La Compañía Nacional Iraní de Petróleo redujo el precio oficial de venta de su crudo ligero para compradores asiáticos a 7,15 dólares por barril sobre la referencia Omán-Dubái, frente a los 13 dólares de prima vigentes el mes anterior.
Las perspectivas de una normalización del suministro llevaron a varias instituciones financieras a revisar sus proyecciones. Citi redujo sus estimaciones para el Brent y ahora prevé precios promedio de 75 dólares por barril en el tercer trimestre y de 70 dólares en el cuarto trimestre de 2026.
Sin embargo, los especialistas advierten que el retorno pleno de la oferta no será inmediato. Neil Crosby, director de investigación de Sparta Commodities, sostuvo que restablecer las cadenas logísticas en la región "será complicado" porque muchas navieras y aseguradoras actuarán con cautela hasta verificar las condiciones de seguridad en el Golfo Pérsico.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que actualmente permanecen paralizados más de 14 millones de barriles diarios de producción, equivalentes a cerca del 14% de la demanda mundial de petróleo. Según responsables del sector, la recuperación completa de los niveles previos al conflicto podría demandar semanas, meses o incluso años.
Pese al alivio de los mercados, varios aspectos centrales del conflicto quedaron pendientes para una segunda etapa de negociaciones. Las conversaciones previstas para los próximos 60 días abordarán el futuro del programa nuclear iraní y el eventual levantamiento de sanciones internacionales. Además, Israel ya adelantó que mantendrá operaciones militares en determinadas zonas de seguridad en Líbano, Siria y Gaza, un factor que mantiene abierta una cuota de incertidumbre geopolítica.
Aun así, para los mercados energéticos la señal inmediata fue clara: la expectativa de que vuelvan a fluir los barriles retenidos por el conflicto provocó la mayor corrección del petróleo en meses y modificó de forma abrupta las perspectivas de precios para el resto del año.