26 de mayo 2026 - 18:07

El petróleo volvió a subir y creció la incertidumbre sobre la guerra en el estrecho de Ormuz

Persisten las restricciones al tráfico marítimo y aumentan los temores inflacionarios a nivel global.

Buques petroleros continúan atravesando el estrecho de Ormuz bajo fuertes restricciones, mientras el conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene en vilo a los mercados energéticos internacionales.

Buques petroleros continúan atravesando el estrecho de Ormuz bajo fuertes restricciones, mientras el conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene en vilo a los mercados energéticos internacionales.

El petróleo volvió a subir este martes después de que el ejército de Estados Unidos realizara nuevos ataques en Irán, frustrando las expectativas de un acuerdo inmediato para poner fin al conflicto en Medio Oriente y reabrir plenamente el estratégico estrecho de Ormuz.

El crudo Brent, referencia internacional, avanzó 3,44 dólares, o un 3,6%, para cerrar en 99,58 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense cayó 2,71 dólares, o un 2,8%, hasta los 93,89 dólares. La volatilidad se produjo luego de que el Brent se desplomara 7% el lunes por expectativas de distensión diplomática.

Desde Washington aseguraron en reiteradas ocasiones que las negociaciones con Teherán estaban avanzadas, aunque todavía no se alcanzó un acuerdo definitivo más allá de un frágil alto el fuego temporal que redujo parcialmente las hostilidades.

Persisten las tensiones por el estrecho de Ormuz

El gobierno iraní acusó este martes a Estados Unidos de violar el alto el fuego tras los ataques en la provincia sureña de Hormozgan, mientras que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que alcanzar un acuerdo “podría llevar algunos días”.

La tensión volvió a instalar dudas sobre la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL). Desde fines de febrero, Irán restringe prácticamente todo el tránsito marítimo no iraní en la zona.

Pese a las restricciones, datos de seguimiento marítimo mostraron que tres buques metaneros atravesaron recientemente el estrecho con destino a Pakistán, China e India, además de un superpetrolero cargado con crudo iraquí rumbo a China tras permanecer detenido durante casi tres meses.

Sin embargo, el servicio británico de operaciones comerciales marítimas reportó una explosión externa en un buque cisterna cerca de Omán, lo que volvió a encender las alarmas sobre la seguridad en la región.

Doha vuelve a convertirse en eje de las negociaciones

Los ataques estadounidenses ocurrieron mientras el principal negociador iraní y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán mantenían conversaciones en Doha con autoridades de Qatar para intentar destrabar un acuerdo.

Ambas partes habían trabajado sobre un memorando de entendimiento que permitiría detener la guerra y normalizar gradualmente el transporte marítimo, otorgando además 60 días para avanzar en negociaciones más complejas vinculadas al programa nuclear iraní.

No obstante, analistas del mercado energético consideran que, incluso con un acuerdo político, la normalización total de los flujos de petróleo llevará meses debido a los daños en infraestructura y las interrupciones logísticas acumuladas.

“Seguimos observando un resurgimiento de las tensiones en Medio Oriente mientras el tránsito por el estrecho permanece restringido”, señaló Giovanni Staunovo, analista de UBS.

Crecen los temores inflacionarios globales

El conflicto también continúa impactando sobre las expectativas económicas internacionales. La confianza de los consumidores estadounidenses cayó en mayo debido a la preocupación por la inflación vinculada al encarecimiento energético.

El aumento de los precios del petróleo mantiene bajo presión a los bancos centrales, especialmente a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), ante la posibilidad de que deban sostener tasas de interés elevadas durante más tiempo para contener las presiones inflacionarias.

En paralelo, Pakistán comenzó a evaluar un incremento en sus reservas estratégicas de petróleo y combustibles refinados para reforzar su seguridad energética frente a la inestabilidad regional.

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