El conflicto entre la Federación Ancap (Fancap) y la petrolera estatal volvió a escalar y el sindicato confirmó que mantendrá las medidas de fuerza vigentes y que ejecutará un paro de 24 horas en la planta de La Tablada a partir de las 14 de hoy, con finalización a la misma hora del sábado.
La decisión se tomó tras constatar que la última reunión en la Comisión de Asuntos Laborales no produjo avances concretos en los reclamos del gremio. Para levantar la medida, el sindicato propone que Ancap se comprometa a instalar en el corto plazo un ámbito formal y serio donde se discuta la reestructura de la planta.
El sindicato se encargó de calmar a la población ante eventuales temores de desabastecimiento y señalaron que esta semana se despacharon aproximadamente 45 millones de litros desde La Tablada, lo que asegura stock suficiente para atravesar la jornada sin inconvenientes para los consumidores.
No obstante, el gremio también aprovechó para apuntar contra los empresarios del sector y los acusó de "especular ante cada suba" de precios, generando sobrestock que luego comercializan a valores superiores, trasladando el impacto al usuario final.
Un conflicto que se arrastra desde hace meses
El punto de quiebre llegó el 10 de abril, cuando el directorio de Ancap levantó la negociación con Fancap y el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) tras una reunión de más de cuatro horas, confirmando que avanzaría con su plan de reestructura del negocio cementero sin acuerdo gremial.
El eje del diferendo es la decisión de la empresa de concentrar la producción de portland en la planta de Minas y reconvertir la histórica instalación de Paysandú en un centro logístico, afectando a decenas de trabajadores. El directorio argumenta que el negocio acumula 25 años consecutivos de pérdidas y que en el último ejercicio registró un déficit de 31 millones de dólares.
Luego de cuatro reuniones en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el sindicato denunció que "las reuniones quedaban truncas desde la primera a la última" y que Ancap "dio por cerrado el ámbito sin escuchar ni analizar ninguna de las propuestas de los trabajadores".
Desde entonces, Fancap escaló gradualmente sus acciones y declaró que el plan del gobierno representa "un desmantelamiento liso y llano" de la industria cementera, además, convocó al PIT-CNT a movilizarse junto al Sunca y la Mesa Sindical Coordinadora de Entes.
La postura sindical y el ruido en el precio de los combustibles
El presidente de Fancap, Salvador Sprovieri, sostuvo que la empresa busca ahorrar 9 millones dólares únicamente mediante el recorte de puestos de trabajo, algo que el gremio rechaza de plano. La federación insiste en que existen alternativas productivas viables, incluyendo una propuesta de fideicomiso financiero para capitalizar inversiones en las plantas.
El conflicto se da además en un momento de alta sensibilidad tarifaria. La Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay (Unvenu) ya emitió una alerta para que los conductores adelanten cargas ante la revisión de precios prevista para el 1° de junio, lo que potencia el impacto mediático de cada nueva jornada de paro.
Por ahora, el diálogo está trabado, Fancap no levantará las medidas hasta que Ancap garantice formalmente un espacio de negociación sobre la reestructura. La empresa, por su parte, no ha dado señales de modificar su postura.