Uruguay atraviesa una tendencia que enciende alarmas respecto a la criminalidad y la resiliencia frente al crimen, según el Índice Global de Crimen Organizado del 2025, incluido en el anuario del Área de Estadística y Criminología Aplicada (AECA) del Ministerio del Interior.
Más allá de una baja en todos los delitos y de un análisis más sistemático del crimen y la seguridad en Uruguay, el Ministerio del Interior puso el foco en una nueva incorporación al trabajo sobre la seguridad pública, que enciende una señal de alarma: si bien el país tiene una singularidad regional en tanto combina niveles relativamente bajos de criminalidad con una resiliencia muy alta frente al crimen organizado; hay una tendencia incipiente pero significativa de aumento en el primer factor y retroceso en el segundo.
Así lo indican los principales hallazgos del Índice Global de Crimen Organizado, elaborado por la Iniciativa Global Contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC); e incorporado por primera vez en los estudios del Poder Ejecutivo tras la firma de un convenio con el instituto internacional con sede en Ginebra, "uno de los mayores expertos a nivel mundial en material de crimen organizado y mercados ilegales", según explicó el gerente del AECA, Diego Sanjurjo, a Radio Carve.
"Es bastante duro porque dice que, con el tiempo, la cosa va empeorando", señaló el jerarca, en relación a la tendencia negativa que enfrenta el país.
Crecimiento de la criminalidad y menos resiliencia
En ese sentido, en la edición 2025 del Índice Global de Crimen Organizado, Uruguay registró un puntaje de 3,57, el más bajo de América del Sur y uno de los menores en el ranking regional, en tanto se ubica en la posición 27 de 35 países contemplados.
Sin embargo, lo que enciende las alarmas es que este puntaje viene aumentando desde la primera edición del índice, en 2021. Asimismo, entre 2023 y 2025, creció 0,35 puntos, principalmente por la expansión del mercado de tráfico de armas en el país y al aumento de los actores criminales extranjeros en los últimos dos años, junto con presiones al alza en varios indicadores de mercados como el tráfico de cocaína, drogas sintéticas y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
En paralelo, en materia de resiliencia contra este tipo de crimen —y pese a ser "un referente regional para resistir las presiones del crimen organizado"—, la trayectoria del país en las últimas ediciones del Índice muestra una "preocupante disminución de los indicadores de resiliencia en su conjunto". De hecho, la publicación correspondiente al 2025 que fue incluida en el anuario del AECA registra una caída de 0,5 puntos en transparencia y rendición de cuentas del gobierno —aunque sigue siendo alta, con 8,5 puntos—, y en prevención —6,5 puntos—, ambas contribuyendo a este descenso reciente de la resiliencia.
"Sin una atención sostenida y estratégica, esa misma resiliencia puede ir erosionándose gradualmente. Los mismos factores que sustentan los altos puntajes de Uruguay pueden deteriorarse si las presiones del multicrimen, la corrupción y la fatiga institucional no se gestionan de manera eficaz. La creciente relevancia de Uruguay para el tráfico transnacional de cocaína y la presencia cada vez más consolidada de grandes grupos de tipo mafioso, como el PCC, amenazan con agravar aún más esta tendencia si no se controlan", advirtió el GI-TOC en el informe relevado por el Ministerio del Interior.
"Lo importante es que, entre los objetivos que se pusieron, también está el generar o mejorar la conversación pública sobre estos temas, hacerla más sofisticada, promover la ciencia criminológica", señaló al respecto Sanjurjo. "Buscamos generar conciencia de que esto no es algo simplemente uruguayo, sino que es un fenómeno mundial, que estamos insertos en América Latina y que hay que entenderlo. Estos son expertos de primer nivel diciéndonos 'miren que esto que ustedes están viviendo ahora ya lo han vivido otros países, y no tomaron las medidas que hay que tomar y hoy están muchísimo peor'", agregó.
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