La semana entrante comienzan las clases en todo Uruguay, y los diferentes niveles volverán a las escuelas en etapas, para garantizar una mejor organización y reencuentro con las instituciones y tareas escolares. Sin embargo, este año comienza con una novedad: las primeras implementaciones de la reforma educativa.
La reforma en el sistema educativo —uno de los grandes pilares del gobierno de Luis Lacalle Pou— proyecta una enseñanza más inclusiva, con menos repetición, más asignaturas y la eliminación de exámenes para todos los chicos que entre el 6, 7 y 8 de marzo comienzan las clases en los niveles Inicial, Primario, Secundario y UTU, según el año que cursen.
El objetivo según el plan diseñado por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) es "flexibilizar la enseñanza para que la educación sea más inclusiva y centralizada en el ritmo de aprendizaje de cada alumno", donde el cambio de enfoque pretende que los años lectivos no funcionen de manera compartimentada, sino que las asignaturas y los docentes cooperen entre sí para el beneficio del estudiante- que ya no completará años, sino "ciclos" y "tramos".
¿Qué propone la reforma?
La reforma impactará en el primer y tercer ciclo de la Educación Básica integrada (EBI), comprendiendo 1° y 2° de Primaria y 7°, 8° y 9° (1°, 2° y 3° de Secundaria hasta ahora) en un lapso de tres a cinco años.
Un punto central en la reforma es la mayor autonomía de los centros, donde directores y docentes puedan evaluar si se cambia o no el funcionamiento del aula. Mientras se muevan en el marco del programa educativo, los docentes podrán planificar las clases de manera diversa de acuerdo al contexto de la escuela o el liceo.
Para Primaria, se puede decidir una rotación de maestras en las aulas —dependiendo de si una tiene más conocimiento en las ciencias sociales y otra más en las matemáticas— o también podrá haber más de una docente dando clases.
Pese a la autonomía planteada, se sostiene la necesidad de un docente focalizado "en lo que el niño sabe hacer" por sobre "el contenido concreto que se enseña", donde se prescribe es que sean todos los maestros los que enseñen de esta forma, y para eso habrá formación.
Para 7°, 8° y 9°, el cambio es en relación a lo que los docentes van a hacer en las clases. La modificación de nombre no implica la permanencia en la escuela hasta 9°, sino el pase al Liceo una vez que termine 6° de escuela, pero se llamará 7° grado en lugar de 1°. La idea detrás de esto es un pase gradual entre Primario y Secundario, evitando cambios bruscos.
En lo que concierne a la evaluación, para 2023 no habrá un carnet con escala de “regular” a “sobresaliente”. Las evaluaciones serán sobre las 10 competencias que el alumno debe adquirir: competencia metacognitiva, competencia intrapersonal, iniciativa y orientación a la acción, comunicación, relacionamiento con los otros, pensamiento creativo, pensamiento crítico, pensamiento científico, pensamiento computacional y competencia en ciudadanía local, global y digital.
En cuanto a capacitación docente se anuncian cambios en infraestructura, previendo la instalación de más salas de maestros en las escuelas urbanas. Asimismo ANEP busca reuniones de docentes más frecuentes.
Para el Ciclo Básico, se mantiene la evaluación tradicional del 1 al 12 en cada una de las asignaturas.
Uno de los mayores cambios es que el alumno solo podrá repetir en 2°, 4°, 6° y 8°, es decir, al final de cada ciclo. Se mantendrá la identificación de aquellos estudiantes que tienen más dificultades, para seguir ofreciendo acompañamientos específicos en lugar de hacerlos repetir el año.
En el caso de Educación Inicial, a partir de 2023 se quitará la repetición para niños y niñas.
Para el pase de grado se destaca que en 7°, 8° y 9° ya no habrá más exámenes. Los alumnos de 7° podrán pasar a 8° con algunas asignaturas todavía en proceso de aprobación, aunque para cursar 9° sí es necesario llegar al seis como nota mínima.
Respecto a las nuevas asignaturas, en Ciclo Básico fusionarán algunas materias tradicionales, por ejemplo Ciencias del Ambiente (naturaleza, sociedad) en la que se une Geografía con Biología, y se dictará en 7° y 8°.
Para 9° se crearon tres materias: Comunicación y Sociedad (composición, lingüística y comprensión lectora), Mundo Contemporáneo (historia, cultura y política) y Formación para la ciudadanía (derecho con énfasis en derechos humanos), que antes era Formación ciudadana. Esta última asignatura además integrará contenidos que se veían en la materia de Orientación Vocacional.
Se modificará el contenido para dos materias del Ciclo Básico, Ciencias de la Computación y Arte, distribuyéndose de la siguiente manera: en 7° habrá Arte con énfasis en artes plásticas, en 8° estará Arte con énfasis en imagen y diseño, y en 9° se dictará Arte con énfasis en literatura. En el caso de Ciencias de la Computación, en 7° tendrá énfasis en alfabetización digital, en 8° estará enfocada en tecnologías digitales y en 9° se centrará en programación.
En total, habrá 11, 12 y 13 materias en cada año, respectivamente, incluyendo el taller optativo.
La reforma educativa introducirá los frecuentemente mencionados proyectos y talleres. Para los primeros, tanto en la escuela como en el liceo, los docentes empezarán a diseñar proyectos interdisciplinarios.
Estos proyectos serán por ciclo, es decir que inicialmente habrá un proyecto que integrará a Educación Inicial y a 1° y 2° de escuela. Un ejemplo de proyecto, relacionado a las ciencias ambientales, podría ser acerca de energías renovables, plantas y luz. El recurso o puesta en práctica de esto sería, por ejemplo, crear una huerta en conjunto.
Por otro lado, en 7°, 8° y 9° habrá talleres optativos y anuales. El estudiante deberá elegir entre un taller del área de las ciencias o un taller del área de las artes que se desarrollarán durante todo el año. En esos talleres participarán todos los docentes de cada área y serán planeados en conjunto con la dirección.
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