El Índice Líder Ceres (ILC), el indicador adelantado del nivel de actividad que elabora el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), registró que la actividad económica creció un 0,2% durante junio, anotando así la tercera mejora consecutiva y cerrando un segundo semestre positivo tras un comienzo de año con señales de preocupación.
La actividad económica se mantiene en la senda positiva después de una racha de dos meses consecutivos de resultados negativos que se vio interrumpida por la suba del 0,2% de abril —la primera en seis meses—, lo que permitió reforzar la señal de una economía con un mayor impulso para superar el estancamiento que caracterizó la segunda mitad de 2025.
Según indicó el centro de estudios, los tres valores positivos consecutivos "permiten afirmar que la tendencia de la economía en el segundo trimestre fue al alza, más allá de la volatilidad que reflejen las variaciones mensuales desestacionalizadas".
El Índice Líder Ceres (ILC) creció un 0,2% en junio y completó un segundo trimestre positivo para la actividad económica.
Ceres
En cuanto al Índice de Difusión (ID), que muestra la proporción de los componentes del índice que crecieron en el mes, fue del 75% el mes pasado, reflejando un crecimiento en tres cuartas partes de las variables contempladas en el índice.
Mejor desempeño, pero expectativas bajas para la economía
Más allá del buen desempeño de la actividad económica en el tercer trimestre, Ceres recordó que las perspectivas económicas para este año continúan siendo revisadas a la baja.
En ese sentido, señaló que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ajustó su previsión de crecimiento del 2,2% al 1,6%, y que las proyecciones recabadas por el Banco Central del Uruguay (BCU) en el sector privado apuntan a una expansión económica de apenas el 1,3%. También los diferentes organismos internacionales dan cuenta de un escenario esperado de débil mejora para el país, en un momento en que el crecimiento se hace indispensable para superar los altos niveles de déficit.
En tanto, a nivel externo, el escenario se presenta menos adverso que en meses anteriores, aunque todavía condicionado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad del precio del petróleo. Al respecto, habrá que esperar cómo la escalada de tensiones en Medio Oriente puede llegar a afectar con posibles nuevos impactos que demoren la normalización del mercado energético global.
Luces amarillas en el análisis sectorial de la actividad económica
Si bien el resultado general del indicador de actividad económica fue positivo, el análisis sectorial, al que accedió Ámbito, permite observar las cifras puntuales en rubros clave que mantienen señales de alarma, y que sostienen las bajas proyecciones de crecimiento para este año.
Una de ellas es la de solicitudes de exportación, que registró una caída interanual del 4%, según los datos de Uruguay XXI —que, igualmente, en el acumulado anual se encuentra un 1% por encima del 2025. La carne bovina, el principal producto de exportación, presentó una baja del 8% interanual y la faena acumula un retroceso del 16% en lo que va del año; un escenario que se ve compensado por el incremento del 21% de los precios internacionales.
Otro dato a tener en cuenta en cuanto a las colocaciones uruguayas es que China, si bien continúa siendo el principal destino de exportación de bienes del país (20%), presentó una contracción interanual del 16% en los volúmenes exportados.
Asimismo, mayo presentó un incremento al 7,6% de la tasa de desempleo —si bien también creció la cantidad de personas empleadas—, según el Instituto Nacional de Estadística (INE); y las importaciones de bienes de consumo cayeron un 5% mensual, pero presentan niveles un 16,2% mayores a los de un año atrás. En tanto, la recaudación de IVA por parte de la Dirección General Impositiva (DGI) bajó un 6,1% desestacionalizado, y aquella por consumo interno se contrajo otro 6,2%.
También retrocedió la actividad industrial —un 1,3% a nivel global en abril, aunque el núcleo manufacturero se expandió un 1,2%—; y cayeron tanto la venta de gasoil en junio —10,5% desestacionalizado y 10,6% interanual— y de nafta —6,6% y 11,5%, respectivamente—, como de boletos (-7,9%).
Finalmente, el movimiento de carga y descargas de contendedores en el Puerto de Montevideo registró en abril una caída (5,8% desestacionalizada) mientras que los niveles se siguen mantienen por encima en la comparación interanual (16,9%).