El Banco Central del Uruguay (BCU) proyecta una inflación por debajo del objetivo del 4,5% para comienzos de 2026, según surge del Informe de Política Monetaria (IPoM) publicado este viernes, donde proyecta que se mantendrá en torno a la meta por los próximos 24 meses.
El BCU revisó a la baja así sus previsiones sobre el IPC, dando cuenta del recorte en las expectativas de los agentes económicos y del actual nivel de inflación, que se encuentra a apenas 9 puntos básicos del objetivo.
En sus proyecciones, la autoridad monetaria visualizó también un escenario de tensiones comerciales elevadas, corrigiendo a la baja el dato del informe previo y augurando que el IPC no superará el techo del rango de tolerancia del 6%.
Del IPoM surge además que se mantiene estable la confianza de que la inflación promedio se mantendrá dentro del rango de tolerancia, ubicándose en 64%, mientras que la mirada de que el IPC podría ubicarse debajo del piso de referencia aumentó de 14% a 21% con respecto a las últimas proyecciones.
No obstante, el BCU advirtió por posibles shocks negativos de demanda doméstica, asociados a la moderación del nivel de actividad, así como una evolución del tipo de cambio nominal que presionaría al alza al IPC.
La inflación no transable baja en menor medida que la transable
Al hacerse eco de la baja del dólar a nivel global y la expectativa de que continúe débil, con un moderado dinamismo para el precio de las materias primas, el BCU espera una inflación transable por debajo del objetivo, convergiendo al 3,5% en el HPM.
A su vez, también espera una senda inferior del IPC no transable, que ingresaría al rango de tolerancia por primera vez en el último trimestre y se mantendría durante los próximos 24 meses, aunque alrededor de un punto porcentual por encima del objetivo del 4,5%.
El Directorio del BCU analizó que esta desinflación “estaría determinada por una evolución salarial más moderada, ante una menor inflación proyectada, mayores ganancias de credibilidad y menores expectativas de inflación".
A la par, puso la mira en la senda del IPC resto, que convergería hacia el 4,7% a 24 meses, guiada por la reversión de los shocks de oferta sobre frutas y verduras y la menor trayectoria esperada del precio del petróleo, así como “las tarifas públicas y servicios que evolucionan en línea con el objetivo de inflación, dado el marco de coordinación de políticas monetarias, fiscales y de ingresos”.
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