La Cámara de Diputados trata este lunes, en una sesión especial que comenzó a las 9, el proyecto de Rendición de Cuentas, que el gobierno espera aprobar sin mayores inconvenientes en la Cámara baja tras el acuerdo alcanzado con Cabildo Abierto (CA).
El gobierno negoció los dos votos necesarios para poder aprobar el proyecto presupuestario en general en la Cámara baja, donde se trata este lunes.
La Rendición de Cuentas va por la media sanción en Diputados, tras el acuerdo del FA con Cabildo Abierto.
La Cámara de Diputados trata este lunes, en una sesión especial que comenzó a las 9, el proyecto de Rendición de Cuentas, que el gobierno espera aprobar sin mayores inconvenientes en la Cámara baja tras el acuerdo alcanzado con Cabildo Abierto (CA).
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Tras las varias ratificaciones de la Coalición Republicana (CR) de que no acompañarían el proyecto de Rendición de Cuentas de forma general en el Parlamento, el gobierno veía en la falta de mayorías propias en Diputados un obstáculo clave para lograr la ampliación y reasignación de recursos clave para afrontar cuatro prioridades fundamentales: infancias, educación, seguridad y personas en situación de calle. Sin embargo, y tras una negociación cuasi personal entre el presidente Yamandú Orsi y el líder cabildante, Guido Manini Ríos —aunque con un rol político fundamental del secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez—; finalmente CA dará los dos votos necesarios para la media sanción de la iniciativa.
Es por eso que, incluso tras lo que se espera será una jornada maratónica en la Cámara baja, el Frente Amplio (FA) confía en que tendrá su primera victoria parlamentaria en relación al presupuesto para este año.
Más allá de la reticencia pública de los partidos de la Coalición Republicana de votar en general la Rendición de Cuentas, lo cierto es que no se descarta que los legisladores tomen una postura diferente en la votación del articulado. De hecho, este escenario ya se dio durante el tratamiento en la Comisión de Hacienda integrada con Presupuesto, por lo que no sorprendería que vuelva a ocurrir.
“No es común en la historia de la vida democrática del Uruguay que no se vote una Rendición de Cuentas, salvo en situaciones excepcionales. Por eso hemos sido optimistas de que no solo sean los votos de Cabildo sino que algún otro legislador de la oposición vote en general y después se votará a favor o en contra de algunos de los artículos”, consideró el mismo Orsi, al respecto, al celebrar el anuncio cabildante sobre el acompañamiento del proyecto en general.
Independientemente de esas eventualidades, en el oficialismo hay tranquilidad de que podrán seguir con el "plan A" presupuestario, y acceder a los recursos necesarios por la vía parlamentaria. Primero, claro, se presentarán las principales modificaciones en el articulado, las cuales se esperan entre el martes y el jueves —el viernes vence el plazo constitucional para el que el proyecto pase al Senado, donde el FA tiene mayoría propia—, incluyendo ajustes de redacción por parte de la bancada del Frente Amplio. En comisión, fueron 194 los artículos aprobados por unanimidad, aunque 136 de ellos solo obtuvieron los votos oficialistas.
Mientras tanto, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) tiene a su cargo el desafío de ajustar las reasignaciones monetarias previstas para poder cumplir con los compromisos asumidos ante Cabildo Abierto; si bien el titular de la cartera, Gabriel Oddone, aseguró que los mismos deberían ser contemplados en leyes aparte, y no dentro del mensaje presupuestario.
El debate en el plenario estuvo marcado además por las diferencias sobre el rumbo económico que plantea el Poder Ejecutivo. Desde la oposición cuestionaron que el proyecto implique una expansión del gasto y advirtieron sobre las dificultades fiscales que enfrenta el país. La diputada nacionalista Fernanda Auersperg, encargada del informe en minoría, resumió la posición de la Coalición Republicana durante la discusión: “Nuestra discrepancia no es a un artículo, una cifra, no es con una reasignación presupuestal en particular, nuestra discrepancia es con el rumbo”.
La definición de los partidos de la oposición es votar negativamente el proyecto en general, aunque eso no implica un rechazo a todo su articulado. Durante el trabajo en comisión ya hubo disposiciones que recibieron respaldo opositor y el mismo escenario puede repetirse durante la discusión en el plenario.
Desde CA, Guido Manini Ríos volvió a defender la decisión de aportar los dos votos que permiten al FA alcanzar la mayoría necesaria. El líder cabildante sostuvo que el respaldo responde a la intención de que el país cuente con una Rendición de Cuentas y que se concreten medidas que considera positivas.
El acuerdo alcanzado con el Ejecutivo introdujo modificaciones en algunas de las áreas planteadas por Cabildo. Entre ellas se encuentra el condicionamiento de parte de las transferencias destinadas a niños y adolescentes a la asistencia a los centros educativos, además de recursos para el Instituto Nacional de Rehabilitación y cambios en las partidas previstas para las Fuerzas Armadas.
Manini también buscó despejar la interpretación de que el entendimiento implique un acercamiento político entre CA y el FA. El dirigente sostuvo que la decisión responde a los contenidos concretos de la Rendición y no supone una alianza entre ambas fuerzas.
La jornada también dejó expuesta la tensión entre Cabildo Abierto y los partidos de la Coalición Republicana. Uno de los cruces más notorios ocurrió durante la intervención del diputado colorado Felipe Schipani, quien cuestionó el respaldo de los cabildantes al proyecto y apuntó directamente contra Álvaro Perrone.
Schipani reconoció que el acuerdo entre el Frente Amplio y Cabildo Abierto es "absolutamente legítimo" y que forma parte de la negociación parlamentaria, aunque sostuvo que la oposición tiene derecho a cuestionar la decisión política. En ese marco, señaló a Perrone como el "gran impulsor" de los acuerdos entre Cabildo y el gobierno desde el comienzo de la administración de Orsi.
"Yo, por las dudas, al diputado Perrone, que ha sido el gran impulsor de todos estos acuerdos, no ahora, sino desde que se inició este gobierno, le voy a hacer un regalo para que cuando resuelva dar el paso ya tenga la banderita del Frente Amplio", ironizó el colorado, antes de sacar una bandera del FA desde su banca. El presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Goñi, intervino para pedirle que no exhibiera el símbolo durante la sesión.
El episodio se produjo luego de que Schipani cuestionara la gestión del primer año de Orsi. El diputado colorado sostuvo que el gobierno "no tiene rumbo, improvisa y no tiene conducción" y enumeró entre sus críticas la seguridad, la generación de empleo, la vacunación contra el meningococo y la situación del puerto de Montevideo.
Durante el debate también hubo críticas al desempeño económico del primer año de gobierno. El colorado, Conrado Rodríguez, advirtió que la evolución de la economía no coincide con las proyecciones que había planteado el equipo económico y cuestionó el paquete impositivo incluido en la Rendición de Cuentas.
Según Rodríguez, las medidas tributarias implican más de 600 millones de dólares y pueden afectar la inversión y la seguridad jurídica del país. La crítica se sumó al planteo de Auersperg, quien sostuvo que la discusión de la Rendición marca una diferencia respecto del Presupuesto: "Es la primera vez que este gobierno no puede hablarnos de lo que piensa hacer, toca rendir cuentas de lo que hizo".
Desde el FA, en cambio, la diputada Sylvia Ibarguren defendió la orientación del proyecto y sostuvo que la iniciativa mantiene la concepción que guió al Presupuesto Nacional y señaló como pilares la negociación con los distintos actores políticos, una trayectoria fiscal orientada a la sostenibilidad y la profundización de la política redistributiva con énfasis en la justicia social y la reducción de las desigualdades.
La discusión continuará con la votación del articulado, una instancia en la que el resultado puede ser más fragmentado que el de la votación general. El oficialismo deberá sostener los acuerdos alcanzados con Cabildo Abierto y, al mismo tiempo, buscar apoyos puntuales para las disposiciones que no tengan respaldo suficiente.
Más allá del resultado de cada artículo, el debate de este lunes dejó planteado un escenario que trasciende la Rendición de Cuentas: el Frente Amplio logró construir una mayoría puntual con Cabildo Abierto en una Cámara donde no cuenta con los votos propios, mientras la Coalición Republicana mantiene una posición común en el rechazo general al proyecto, pero con diferencias que pueden aparecer durante el tratamiento particular.
Con los votos para aprobar el proyecto en general encaminados, la discusión parlamentaria se concentró ahora en el articulado. Allí el oficialismo deberá sostener los acuerdos alcanzados y buscar respaldos adicionales para aquellas disposiciones que no formen parte del entendimiento con Cabildo Abierto.
El escenario puede ser diferente al de la votación general, ya que legisladores de la Coalición Republicana han acompañado determinados artículos durante el trámite parlamentario, pese a mantener su rechazo al proyecto en su conjunto. La Rendición ya tuvo 194 artículos aprobados en comisión, aunque 136 de ellos recibieron únicamente los votos del oficialismo.
La sesión de este lunes se prevé extensa y el tratamiento puede prolongarse hasta la madrugada. Una vez concluida la votación en Diputados, el proyecto deberá pasar al Senado, donde el Frente Amplio cuenta con mayoría propia.