El informe preliminar sobre la situación financiera de Grupo Larrarte, otra de las empresas de inversión ganadera que se encuentra en crisis junto con Conexión Ganadera y República Ganadera, indicó que la pérdida es superior a los 12 millones de dólares.
Las pérdidas de Grupo Larrarte superan los u$s 12 millones en otra de las estafas que sacude a los negocios ganaderos
El dueño de la compañía, Jairo Larrarte, admitió el desvío de fondos de los acreedores a otras unidades de negocio del grupo.
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Las pérdidas de Grupo Larrarte superan los 12 millones de dólares.
Si bien el escándalo que reúne la mayor atención en este momento, debido a los montos involucrados que permiten su caracterización como la mayor de la historia del país, es la de Conexión Ganadera; la crisis en las empresas de inversión de ganado golpea también a otras compañías que se vieron incapaces de pagar a sus acreedores lo prometido en un esquema de negocios que, al menos con el diario del lunes, levanta sospechas.
Ese es el caso también de Grupo Larrarte, del empresario Jairo Larrarte, que ofrecía rentabilidades superiores a las de sus competidores pero, en lugar de invertir en la compra de ganado, el dinero de los acreedores iba a otras unidades de negocio del grupo económico. Por ello mismo, el dueño es investigad por los delitos de apropiación indebida, asociación para delinquir, estafa y lavado de activos en la Fiscalía de Delitos Económicos y Complejos de 1er Turno, a cargo de Alejandro Machado. Y el síndico Alfredo Ciavattone es quien intervino la compañía luego de que ésta entrara en concurso necesario y sus autoridades fueran desplazadas.
En ese sentido, el abogado culminó su relevamiento primario del activo y pasivo de la empresa: el informe reveló que existe un activo valuado en 1.890.757 dólares —compuesto por 400 cabeza de ganado propias, maquinaria de trabajo en el campo, el adelanto del arrendamiento de uno de los dos campos en los que se engordaba el ganado y el seguro por un siniestro de un vehículo de la empresa— y un pasivo de 14.200.697 dólares; según informó El País. El balance neto arroja una pérdida de 12.309.940 dólares.
Por su parte, Juan Pablo Decia, que defiende a más de 40 inversores afectados, criticó que la Fiscalía aún no haya formalizado la investigación a seis meses de haber iniciado la causa, y pese a que Jaire Larrarte confesó el desvío de fondos. "Falsificaron firmas, tomaron inversiones con el concurso decretado, les prometían a los inversores que querían salir un aumento de sus rentas por encima del 11% para que se queden y reinviertan" y la mayoría de eso "se esfumó", aseguró.
El abogado pretende que, tras el informe presentado por la sindicatura, el fiscal pida formalizar la investigación y que pida la prisión preventiva para Jairo Larrarte "y el resto de los integrantes de la asociación para delinquir que él lideró".
Las lecciones de las crisis de las empresas ganaderas
Las últimas crisis en empresas de inversiones ganaderas y el creciente número de damnificados dejaron al descubierto una problemática que se profundizó en los últimos meses en Uruguay y que pone de manifiesto la importancia de la educación financiera.
El presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM), Ángel Urraburu, analizó lo ocurrido en las tres empresas y observó, en diálogo con Ámbito, que el problema fue el modelo de negocio. “Se daba un interés fijo a los inversores, cuando el rendimiento real del activo era variable por definición”, explicó.
Sobre esta definición, graficó: “La ganadería es un negocio a cielo abierto. Influye el clima, la forma de hacerlo, los mercados internacionales, el precio de la carne, la actitud de los frigoríficos para fijar los precios. Hacen que esencialmente el rendimiento de los negocios no sea uniforme”.
Tras lo ocurrido, indicó que “era todo confianza” para los ahorristas debido a la falta de balances y anticipó: “Va a pasar mucho tiempo para que este tipo de negocios puedan generar nuevamente la confianza suficiente”.
Asimismo, Urraburu no dudó en manifestar que se trató de “un esquema Ponzi”, aunque aclaró que, a su entender, en el caso de Conexión Ganadera, que opera hace 25 años, “empezó con el mejor de los objetivos”. “No creo que atrás hubiera habido un interés de este tipo de maniobras. Para mí se les fue de las manos y ahí el esquema Ponzi se impone cuando los egresos mensuales son más que los ingresos”, explicó Urraburu.
Para el también director de Urraburu e Hijos Corredor de Bolsa “esto dejó al descubierto una cantidad de falencias que tenemos entre todos y es evidente que hay que mejorar”. Y propuso “incorporar a las normas de regulación del BCU este tipo de emprendimientos entre privados que recurren al ahorro público a través de grandes campañas en los medios masivos de comunicación”.


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