La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) pagará un total de 5 millones de dólares repartido entre los 26 futbolistas que integraron el plantel de Marcelo Bielsa en el Mundial 2026, un desenlace económico que quedó completamente desacoplado del resultado deportivo.
Uruguay quedó eliminado en la primera ronda, con apenas 2 puntos en el Grupo H, tras empatar 1-1 con Arabia Saudita, igualar 2-2 con Cabo Verde y caer 1-0 ante España. El monto surge de un acuerdo pactado entre los propios futbolistas y la AUF, y equivale al 50% de la partida que la FIFA le gira a cada federación por participar del torneo, independientemente de cómo le haya ido en la cancha.
El mecanismo de reparto explica por qué la derrota deportiva no impidió el ingreso millonario. De los 12,5 millones de dólares que la FIFA garantiza a cada una de las 48 selecciones participantes (65% más que en Qatar 2022), el mínimo de esta edición es 2,5 millones de dólares que corresponden a un "fondo de preparación" que cada asociación utiliza para cubrir gastos de logística, centros de entrenamiento y desplazamientos durante el campeonato. Los 10 millones restantes son el premio por la clasificación al torneo y la disputa de la fase de grupos, y es sobre esa segunda partida que se aplicó el acuerdo de reparto: la mitad, 5 millones de dólares, va a los bolsillos de los jugadores convocados, mientras que una fracción menor se distribuye entre el cuerpo técnico y el personal de apoyo. Bielsa, según confirmó la AUF, no percibirá premio económico alguno por esta participación.
A esos ingresos vinculados directamente al desempeño futbolístico se suma otra vía de dinero para la AUF que no depende de la FIFA y es un pago de 500.000 dólares por parte de Nike en concepto de "desempeño", conforme a lo estipulado en el contrato de indumentaria que la marca estadounidense firmó con la asociación uruguaya en 2024.
Un fondo de premios que la FIFA volvió a batir en récord
El caso uruguayo es apenas una pieza de un esquema de distribución que la FIFA elevó a un nivel sin precedentes para esta edición. El organismo había aprobado en diciembre de 2025 una contribución financiera de 727 millones de dólares para las 48 selecciones participantes, cifra que en abril de este año terminó ampliando hasta los 871 millones de dólares, el fondo de premios más alto en la historia de los mundiales.
El campeón se llevará 50 millones de dólares, 8 millones más que los 42 millones de dólares que cobró Argentina tras ganar en Qatar 2022, el subcampeón obtendrá 35 millones de dólares, el tercer puesto 30 millones de dólares y el cuarto 28 millones de dólares. Los ocho equipos que llegaron a cuartos de final, ya se garantizaron un mínimo de 20 millones de dólares cada uno.
Ese salto en los montos responde en gran medida a la propia expansión del certamen, ya que la edición 2026, organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá, es la primera con 48 selecciones (16 más que las 32 que compitieron desde Francia 1998), distribuidas en 12 grupos de cuatro equipos, con clasificación de los dos primeros de cada zona más los ocho mejores terceros a los dieciseisavos de final.
Según el propio presupuesto de la FIFA, el organismo espera ingresos por 8.900 millones de dólares por la explotación comercial del torneo, encabezados por los derechos audiovisuales (unos 3.900 millones de dólares), seguidos por hospitalidad y venta de entradas (cerca de 3.000 millones de dólares) y por derechos comerciales y de marketing (alrededor de 2.800 millones de dólares), una estructura de negocio que financia íntegramente la bolsa de premios que hoy termina, en parte, en el bolsillo de los jugadores de la celeste.