Tanto el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) como el Banco Central del Uruguay (BCU) se refirieron a las consecuencias que tendrá la sequía en la economía del país durante este año, y evitaron apresurar pronósticos de alto impacto. Esto contrasta con las primeras proyecciones que dio el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
Ni grandes pérdidas ni consecuencias catastróficas: las principales entidades económicas del país prefirieron exponer proyecciones de carácter más moderado frente a una situación que afecta seriamente a Uruguay desde diversos ángulos, pero cuyas consecuencias están lejos de ser determinadas —y determinantes.
En ese sentido, la titular del MEF, Azucena Arbeleche, señaló que “es difícil estimar una proyección exacta de desempeño del PBI, porque hay que ver cuál será el impacto efectivo de la sequía”, durante la presentación de las nuevas estimaciones para la evolución de la economía uruguaya.
Si bien reconoció que el déficit hídrico tendrá su impacto en el desarrollo económico —que se presume con menor crecimiento, pero también con menos déficit e inflación—; afirmó que es pronto para sacar conclusiones y que otra serie de elementos, como la incertidumbre de la economía global, son igual de importantes al momento de realizar proyecciones.
Por su parte, el BCU estimó que los efectos de la sequía en los precios serán “transitorios”, tal y como se pudo observar en el documento posterior a la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom). En este sentido, si bien reconoció una posible presión al alza, estimó que el efecto sobre el Índice de Precios del Consumo (IPC) no será de carácter permanente o extenso.
Las primeras proyecciones del MGAP
A diferencia de la moderación que primó en el MEF y el BCU, el MGAP —que fue el primer sector del Estado en estimar el impacto de la sequía en la economía— proyectó un futuro inmediato bastante más catastrófico, sobre todo para el agro.
En ese sentido, la cartera dirigida por Fernando Mattos estimó una caída en el Producto Bruto Interno (PBI) agropecuario del 1,7%, así como posibles pérdidas por un total de alrededor de 1.175 millones de dólares debido al déficit hídrico.
Estos datos fueron presentados en el marco de un informe elaborado por la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) que el ministerio presentó ante los parlamentarios para explicar las medidas que se están tomando para paliar el impacto de la sequía en los productores agropecuarios.
La disminución considerable en la producción de ganado —por la menor cantidad de nacimientos de terneros—, de leche y de productos agrícolas —por la reducción de zonas sembradas y la pérdida de cosechas—, marcan lo que, según el MGAP, puede ser un año complejo para el sector.
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