La Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) publicó su informe mensual de Precios de Paridad de Importación (PPI) y de Precio de Venta al Público de referencia (PVP) para el período que va del 1° al 31 de octubre y arrojó una suba de referencia de 37,3% para el gasoil 50-S y de alrededor de 5,5% para las naftas.
El PPI estima el costo de los combustibles a partir de un importador hipotético que los trae ya terminados desde el exterior, en lugar de producirlos a través de Ancap, y solo contempla los costos hasta la etapa de distribución primaria. Por eso Ursea aclara que su variación mensual no necesariamente coincide con la del precio final en el surtidor. El PVP de referencia, en cambio, sí busca aproximarse a ese precio final: toma el PPI y le suma el factor de ajuste que fija el decreto vigente, los márgenes de distribución y los tributos correspondientes.
Según el informe, el PPI relevado entre el 26 de agosto y el 25 de setiembre (sin tasas ni impuestos) fue de 41,63 pesos por litro para la nafta Súper 95, 42,43 pesos para la Premium 97 y 51,56 pesos para el gasoil 50-S. Con el agregado del factor de ajuste (1,20 en los tres casos), los márgenes de distribución y las tasas e impuestos, el PVP de referencia resultante para octubre es de 93,56 pesos para la Súper, 96,56 pesos para la Premium y 80,54 pesos para el gasoil.
La brecha con los precios vigentes
Esos valores de referencia quedan por encima de los precios que rigen actualmente en el surtidor, vigentes desde el 1° de setiembre: 88,67 pesos por litro para la nafta Súper, 91,19 pesos para la Premium y 58,68 pesos para el gasoil 50-S. La comparación arroja una suba de referencia de 5,5% para la Súper, 5,9% para la Premium y 37,3% para el gasoil, la brecha más amplia entre los tres combustibles.
La publicación del PVP de referencia no es la práctica habitual: Ursea la incorporó en abril, cuando el Poder Ejecutivo invocó el artículo 5 del Decreto 130/025, que habilita un régimen de excepcionalidad ante la volatilidad inusual de los mercados internacionales, a raíz del salto en los precios del petróleo provocado por el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán. Desde entonces, el organismo calcula mensualmente ese valor para transparentar la evolución de los costos internacionales, aun cuando el gobierno decida no trasladarlos al surtidor.
Esa dinámica se repitió en los últimos meses: al definir los precios de setiembre, el Poder Ejecutivo mantuvo sin cambios los valores de agosto pese a que el informe de Ursea de ese mes ya marcaba una suba de referencia de 7,51 pesos por litro para el gasoil y de 0,26 pesos y 0,48 pesos para las naftas Súper y Premium, respectivamente. El argumento oficial fue sostener la estrategia de amortiguación adoptada desde abril, con ajustes graduales para no trasladar de forma directa la volatilidad internacional a los consumidores.
Una suba que se viene acumulando
El propio informe de Ursea permite ver que la presión al alza no es un fenómeno de este mes: el PPI del gasoil pasó de 39,85 pesos en el cálculo de julio a 45,53 pesos en el de agosto y a 51,56 pesos en el actual, un incremento acumulado de casi 30% en tres meses. Las naftas también vienen en ascenso, aunque a un ritmo bastante menor. Ese comportamiento se da en un contexto en el que Uruguay ya tenía, según datos de SEG Ingeniería sobre la base de Global Petrol, la nafta más cara de América Latina, con un valor de 2,21 dólares por litro a comienzos de agosto, muy por encima del promedio regional.
Con estos números sobre la mesa, el Poder Ejecutivo deberá resolver en los próximos días si mantiene la estrategia de contención aplicada en los últimos meses o si convalida, al menos en parte, la suba de referencia que marca el informe técnico.