Un momento que rápidamente se volvió viral dejó a la audiencia que etsaba presencindo el juego Mexico y Portudal entre risas y sorpresa, luego de que la periodista Danielle Dithurbide, de Televisa, protagonizara una escena poco común durante una cobertura en vivo.
Mientras realizaba un enlace desde las gradas del Estadio Banorte, la reportera interactuó con lo que parecía ser un aficionado. Sin embargo, en realidad se trataba de la estatua de "Nachito".
El momento, que ya circula ampliamente en redes sociales, fue calificado por usuarios como uno de los “momentos sublimes” de la televisión mexicana, generando todo tipo de reacciones, desde humor hasta incredulidad.
La nota tomó tan dimensión que, en lared X un usuario llegó a publicar "Llamen al monicomio". Sin embargo, todo tiene una expliciación y esa explicación la dio la misma periodista.
Danielle Dithurbide respondió a las burlas
"El oso lo están haciendo ustedes y ese sí es sublime. Estoy entevistando al modelo dela estataua que está junto", respondió la reportera en su cuenta personal dela red X.
Resultó que Danielle Dithurbide no estaba sola: también estaba el verdadero "Nachito" junto a Lalo Salazar.
¿Quién es "Nachito"?
En una de las butacas del Estadio Banorte, “Nachito” grita un gol hasta la eternidad. Su figura de bronce permanece inalterable, en plena celebración, con los puños apretados. Su presencia se debe a un concurso que por entonces buscaba rendir un homenaje a los aficionados que atiborran el graderío cada semana, y la historia de Ignacio Villanueva cumplía con la poderosa imagen de un hincha enardecido. Todo fanático al futbol podría identificarse en él.
Era el año 2001, el de la celebración de los 35 años del entonces estadio Azteca. Entre cientos de aficionados, algunos con tatuajes, o cuartos tapizados con pósters de sus jugadores favoritos, o autos pintados con los colores más emblemáticos de los grandes clubes, Ignacio convenció al jurado gracias a una caja repleta de boletos. El aficionado juntó las entradas durante más de dos décadas sin saber que la acumulación de los tickets le permitiría acceder a una dimensión tan compleja como la inmortalidad.
Bajo el arte de la escultora Masha Cepeda, Ignacio, vestido con la camiseta de la Selección Mexicana, fue cubierto de yeso. Poco después, la silueta sería bañada en bronce y, a través de las manos de la artista, tomaría sus rasgos, para finalmente convertirse en “Nachito”. Su figura ha visto la historia de las últimas dos décadas y media del Azteca. Permaneció estoica durante los meses de pandemia en los que el único aficionado en las gradas era él.
L a escultura es una representación a la afición que acude al Estadio Azteca, dejando afuera las camisetas y los equipos.
La figura de “Nachito” también ha sido testigo de la remodelación del Estadio Azteca. El coloso permaneció en silencio durante poco menos de dos años, pero nunca estuvo del todo vacío: ahí siempre esutvo "Nachito".
El tiempo es relativo para “Nachito”, y también para Ignacio. En el 2001 tenía 29 años, ahora 54. El aficionado que es y que fue, sin embargo, estará para siempre. “Yo me voy a morir y esa escultura va a seguir ahí”, dice.
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