El magnate mexicano Carlos Slim Helú acelera su estrategia para consolidarse como uno de los principales actores del sector energético nacional a través de Grupo Carso. La joya de la corona en este ambicioso plan de negocios es el campo marítimo Ichalkil-Pokoch, ubicado frente a las costas de Campeche, el cual actualmente reporta una extracción de entre 15 mil y 15 mil 500 barriles diarios de petróleo operando con seis pozos activos.
Para multiplicar exponencialmente estas cifras, la corporación trazó una agresiva ruta de expansión que fue detallada a los inversionistas por Alejandro Aboumrad, director general de Grupo Ideal y ejecutivo de la subsidiaria Zamajal. El directivo confirmó que el objetivo a mediano plazo es tener nueve pozos en plena producción hacia el tercer trimestre de 2027. Posteriormente, la compañía buscará adquirir hasta dos plataformas marinas adicionales para llegar a un total de 15 pozos.
Dado que cada perforación tiene un potencial de entre cuatro mil y seis mil barriles diarios, la capacidad de este campo podría catapultarse radicalmente, complementada con el gas asociado que ya representa el 7 por ciento de los ingresos de la zona.
Contratos con Pemex y la adquisición frenada por Estados Unidos
A la par de sus operaciones de riesgo directo en Campeche, Grupo Carso mantiene un lucrativo modelo de servicios en el campo Ixachi, en Veracruz. En esta región, la empresa no asume la volatilidad de comercializar los hidrocarburos, sino que perfora pozos para Petróleos Mexicanos (Pemex) bajo un esquema de pago asegurado.
Hasta el momento, el consorcio ha entregado ocho pozos de un contrato que contempla entre 16 y 32 unidades, con la meta de cerrar este año con al menos 12 perforaciones terminadas, las cuales comenzarán a cobrarse en 21 mensualidades a partir de enero de 2027.
Carlos Slim Helú anticipa uno de los grandes cambios que marcarán el futuro de los estudiantes
Sin embargo, la consolidación total del imperio petrolero de Slim enfrenta un obstáculo geopolítico y burocrático. La corporación busca concretar la compra de Fieldwood Energy y del 50 por ciento de participación en un bloque petrolero perteneciente a Lukoil, una compañía rusa fuertemente sancionada por Washington en octubre de 2025.
Aunque dependencias federales mexicanas como la Secretaría de Energía y la autoridad antimonopolio ya avalaron la transacción, el cierre definitivo está a la espera del visto bueno de la OFAC, la oficina del Departamento del Tesoro estadounidense encargada de administrar las sanciones internacionales. Pese a estas millonarias proyecciones, la directiva reconoció que el éxito financiero de esta apuesta dependerá del ritmo de producción real y de los precios internacionales del crudo, factores que escapan del control de la compañía.