El modelo energético de México podría vivir uno de los cambios más profundos en décadas. La presidenta Claudia Sheinbaum delineó este miércoles en la Mañanera una estrategia que transformaría el suministro eléctrico nacional rumbo a 2030, con tres ejes centrales: reducir la dependencia del gas importado, eliminar el combustóleo y fortalecer la generación de base con fuentes más limpias y soberanas.
CFE cambia para siempre el suministro eléctrico de todo México: el objetivo de Claudia Sheinbaum para 2030 que revolucionará la energía del país
La busqueda del Gobierno federal de hallar alternativas para explotar gas sin Fracking impacta de manera directa en la generación y distribución del servicio eléctrico. En esta nota, los detalles.
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Claudia Sheinbaum busca que la generación de CFE no dependa tanto del gas de Texas, Estados Unidos.
Actualmente, el sistema eléctrico mexicano depende en gran medida del gas natural proveniente de Estados Unidos. De acuerdo con datos oficiales revisados en el diagnóstico energético, el 75% del gas que consume el país llega desde Texas, lo que coloca a México en una situación de alta vulnerabilidad frente a cambios en precios, clima o tensiones comerciales.
El problema estructural: dependencia y combustóleo
La generación eléctrica de base —la que permite que las plantas operen 24 horas al día sin interrupciones— depende principalmente del gas natural. Sin embargo, cuando el suministro falla o resulta insuficiente, se recurre al combustóleo, uno de los combustibles más contaminantes.
El plan del gobierno contempla eliminar el uso de combustóleo para generar electricidad al término de la actual administración, como parte del compromiso de reducir emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia un sistema más sostenible.
Este giro impactaría directamente la operación de la Comisión Federal de Electricidad, empresa productiva del Estado encargada de la generación y distribución eléctrica.
Durante su intervención, Sheinbaum planteó dos interrogantes estratégicas: “¿Cómo extraemos más gas convencional y dónde hay gas convencional?”. El objetivo es claro: incrementar la producción nacional de gas natural para disminuir la dependencia externa y fortalecer la soberanía energética.
¿Se abre la puerta al gas no convencional?
Uno de los puntos que más debate ha generado es la posibilidad de analizar el gas no convencional. La mandataria confirmó que un grupo de expertos estudia alternativas técnicas para su extracción, incluyendo métodos y químicos distintos a los utilizados en la fractura hidráulica tradicional (fracking).
Sheinbaum subrayó que se trata únicamente de un estudio técnico y no de una decisión tomada, y aseguró que cualquier determinación será transparente.
Cabe recordar que durante años la ahora presidenta se manifestó en contra del fracking por sus impactos ambientales. No obstante, en esta nueva etapa ha insistido en la necesidad de encontrar soluciones energéticas responsables que garanticen estabilidad eléctrica y transición limpia.
El objetivo 2030: soberanía y transición
El rediseño del suministro eléctrico apunta a un horizonte claro hacia 2030:
- Menor dependencia del gas importado
- Mayor producción nacional de gas convencional
- Eliminación progresiva del combustóleo
- Impulso a energías renovables
- Estabilidad en la generación de base
Especialistas señalan que la clave será equilibrar seguridad energética con compromisos climáticos, en un contexto global donde los mercados de gas y electricidad enfrentan volatilidad.
Si el plan se concreta, la CFE no solo modificaría su matriz de generación, sino que marcaría un punto de inflexión en la política energética del país, redefiniendo la relación entre soberanía, medio ambiente y crecimiento económico en la próxima década.




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