Mucho antes de que el Grupo Financiero Banorte se consolidara como uno de los gigantes financieros de México, existió una institución clave que sentó las bases del desarrollo bancario en el norte del país. Se trata del Banco de Nuevo León, una entidad que durante décadas fue considerada la más poderosa de la región.
El banco de Monterrey que fue el más poderoso del norte antes de Banorte: cómo surgió y su final con fusión
Checa la historia de este banco que supo tener poder antes de que Banorte se impusiera como el más grande. Fíjate además por qué.
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El banco de Monterrey que fue el más poderoso del norte antes de Banorte: cómo surgió y su final con fusión
Fundado en 1892 en Monterrey, el Banco de Nuevo León marcó un antes y un después en la historia económica del país. Fue la primera institución de crédito en el norte de México, impulsando el crecimiento industrial, comercial y financiero en una zona que comenzaba a posicionarse como motor económico nacional.
Su influencia fue tal que su evolución, expansión y posterior fusión dieron origen a una nueva etapa del sistema bancario mexicano. Su historia no solo explica el origen de uno de los grupos financieros más importantes del país, sino también el papel fundamental de Monterrey en el desarrollo económico moderno de México.
La historia de Banco de Nuevo León
El Banco de Nuevo León fue fundado oficialmente el 5 de agosto de 1892 mediante un contrato con la Secretaría de Hacienda, representada por el entonces secretario José Yves Limantour, junto con destacados inversionistas del norte del país como el general Francisco Olivares y el empresario Manuel Peniche.
Entre sus principales accionistas figuraron importantes nombres de la élite económica y política regional, como Evaristo Madero, Marcelino Garza, el general Jerónimo Treviño y Viviano L. Villarreal. Su primer gerente fue Antonio V. Hernández, seguido por Ernesto Madero Farías, consolidando una dirección integrada por figuras clave del desarrollo industrial del norte mexicano.
Desde sus primeros años, el banco experimentó una rápida expansión. Para principios del siglo XX, ya contaba con 18 sucursales en el norte de México, incluyendo ciudades estratégicas como Tampico, Torreón, Matamoros, Monclova, Piedras Negras y Nuevo Laredo. Esta red permitió fortalecer el financiamiento regional en sectores clave como el comercio, la industria y la infraestructura.
Su sede principal se ubicó en la actual Plaza México de Monterrey, en un edificio inaugurado en 1902 que se convirtió en símbolo del poder financiero local. Además, el banco operó bajo el marco de la Ley General de Instituciones de Crédito promulgada en 1897, lo que consolidó su papel dentro del sistema financiero nacional.
Sin embargo, su crecimiento no estuvo exento de conflictos. En 1916, durante el gobierno de Venustiano Carranza, el banco fue objeto de órdenes de incautación debido a controversias relacionadas con la redención de emisiones en metálico. Esta intervención derivó en la ocupación forzosa de la institución en 1917, marcando uno de los momentos más complejos de su historia.
El final de Banco de Nuevo León
A pesar de los desafíos políticos y económicos, el Banco de Nuevo León logró mantenerse como una institución relevante durante varias décadas. Sin embargo, los cambios en el sistema financiero mexicano y la necesidad de fortalecer estructuras bancarias llevaron a una transformación definitiva.
En la década de 1940, el Banco de Nuevo León se fusionó con el Banco Mercantil de Monterrey, otra importante institución financiera de la región. Esta unión no solo representó el fin formal del Banco de Nuevo León como entidad independiente, sino que también marcó el nacimiento de una nueva organización financiera.
De esta fusión surgió el grupo que eventualmente evolucionaría hasta convertirse en el actual Grupo Financiero Banorte, una de las instituciones bancarias más grandes e influyentes de México en la actualidad.
El legado del Banco de Nuevo León permanece como una pieza fundamental en la historia económica del país. Fue el banco que ayudó a consolidar el poder financiero del norte mexicano y sentó las bases de lo que hoy es uno de los sistemas bancarios más sólidos de América Latina.
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