Los millonarios mexicanos no siempre nacen en cuna de oro ni heredan imperios. Algunos comienzan desde cero, con creatividad, trabajo y un producto que enamora. Tal es el caso de un matrimonio jalisciense que en los años 50, buscando sustento para sus hijos, inventó una versión mexicana de un dulce europeo… sin saber que esa pequeña delicia los llevaría a crear una de las marcas más queridas del país: Dulces de la Rosa.
El matrimonio de Jalisco que inventó un dulce que le encantó a la gente y convirtió a su empresa en multimillonaria
Un dulce típico reinventado por un matrimonio jalisciense se convirtió en la base de una empresa millonaria: la historia del Mazapán de la Rosa.
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El matrimonio de Jalisco que inventó un dulce que le encantó a la gente y convirtió a su empresa en multimillonaria
Desde un pequeño local en Guadalajara, Don Jesús Michel González y Doña Elvira Velasco Rolón comenzaron vendiendo caramelos, paletas y grageas bajo el nombre “Conitas”. Pero fue un giro creativo y oportuno lo que los catapultó: una reinterpretación del mazapán español, más accesible para el bolsillo mexicano y con un sabor inconfundible gracias al uso de cacahuate.
Hoy, la empresa Dulces de la Rosa, con sede en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, es un símbolo de la industria alimentaria mexicana y su producto estrella —el Mazapán de la Rosa— es una golosina que traspasó generaciones, fronteras y se transformó en un emblema de sabor, tradición y éxito empresarial.
La historia del dulce Mazapán de la Rosa
La historia de este icónico mazapán comenzó entre 1948 y 1950, cuando el matrimonio Michel-Velasco abrió un negocio de dulces con la intención de mantener a sus 13 hijos. Durante sus primeros años, la empresa familiar ofrecía una amplia variedad de golosinas típicas mexicanas. Sin embargo, no fue sino hasta 1950 que lograron dar con la receta que marcaría el rumbo de su empresa: un mazapán hecho con cacahuate, azúcar y saborizante, en lugar de almendra y huevo como el tradicional europeo.
La sustitución del ingrediente principal no fue casualidad, sino una decisión estratégica: el cacahuate era más barato y abundante en México. Así nació el Mazapán de la Rosa, un dulce que combinaba simplicidad, sabor y una textura única que se deshace en la boca, ganando el gusto popular de inmediato.
Inicialmente, el logotipo de los mazapanes no era una rosa, sino tres fresitas, pero una amenaza legal de otra marca por el parecido con su imagen de tres cerezas obligó a la familia Michel a rediseñar su emblema. Eligieron una rosa, como homenaje a Guadalajara, conocida entonces como “la ciudad de las rosas”. Así, el producto encontró no solo su fórmula perfecta, sino también una imagen reconocible que lo acompañaría hasta hoy.
Día del Mazapán y el Récord Guiness
El éxito del Mazapán de la Rosa no se detuvo en las tienditas de la esquina. Su popularidad creció tanto que actualmente se distribuye en supermercados de México y Estados Unidos, y se ha integrado a la gastronomía contemporánea en postres como helados, natillas, aguas frescas e incluso pan dulce.
En 2018, la empresa dio un paso más allá para consolidar su leyenda: preparó el mazapán más grande del mundo, con motivo del Día Mundial del Mazapán, celebrado el 12 de enero. El evento tuvo lugar en la Plaza Fundadores de Guadalajara, en coordinación con el ayuntamiento local, y culminó con el reconocimiento oficial del Récord Guinness. Esta hazaña no solo reafirmó la importancia cultural del producto, sino también la capacidad innovadora y logística de Dulces de la Rosa.
Además de su presentación clásica, la marca ha diversificado su catálogo con versiones sin azúcar y cubiertas de chocolate, incluyendo un mazapán gigante de 66 gramos, que puede tener doble relleno. Esta estrategia de innovación ha permitido a la empresa mantenerse vigente y seguir creciendo en un mercado competitivo.
Hoy, Dulces de la Rosa es una empresa multigeneracional que sigue siendo referencia obligada dentro del mundo de las botanas y golosinas mexicanas. Lo que comenzó como un emprendimiento familiar, motivado por la necesidad, se convirtió en una historia de éxito empresarial que forma parte del patrimonio emocional de millones de mexicanos.
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