Hay un número que silenciosamente define tu futuro económico y que la mayoría de los trabajadores mexicanos nunca revisa con la atención que merece. El IMSS lo llama semanas cotizadas, y no es un dato menor: es el eje sobre el que gira todo el sistema pensionario del país. Sin un mínimo de semanas acumuladas, no existe derecho a pensión. Con pocas semanas, la pensión que se recibe puede ser considerablemente menor a la esperada. El problema es que muchos trabajadores llegan a la jubilación sin haber revisado este dato nunca.
IMSS advierte que este simple número cambia el monto de tu pensión: esto debes saber si eres Ley 73 o Ley 97
El IMSS advierte que las semanas cotizadas definen tu pensión. Descubre qué diferencia a la Ley 73 de la Ley 97 y cuánto necesitas para jubilarte.
-
IMSS: listado completo de todos los adultos mayores que no pueden cobrar dos pensiones durante el 2026
-
Pago de la pensión IMSS de mayo 2026: todo lo que debes saber sobre del deposito en Ley 73 y Ley 97
IMSS advierte que este simple número cambia el monto de tu pensión: esto debes saber si eres Ley 73 o Ley 97
El sistema de pensiones en México no es uno solo. Desde 1997, el país opera con dos regímenes que funcionan de manera radicalmente distinta: la Ley 73 y la Ley 97. El régimen al que pertenece cada trabajador depende de cuándo comenzó su vida laboral formal, y esa diferencia lo cambia todo: la forma en que se acumula el derecho a pensión, la fórmula con la que se calcula el monto mensual y las decisiones financieras que conviene tomar en los años previos al retiro.
Entender en cuál de los dos sistemas se está, cuántas semanas se tienen acumuladas y qué implica cada escenario no es una tarea exclusiva de contadores o especialistas en finanzas. Es información básica que todo trabajador debería conocer, y que puede marcar una diferencia de miles de pesos al mes durante la vejez. Lo que sigue es una guía directa para entenderlo sin rodeos.
IMSS: qué son las semanas cotizadas y su importancia
Las semanas cotizadas son, en términos simples, el tiempo que un trabajador ha estado dado de alta en el IMSS con aportaciones activas al sistema de seguridad social. Cada semana que una persona trabaja de manera formal —es decir, registrada ante el instituto— suma a este contador. Las semanas que se laboran de manera informal, sin contrato ni registro patronal, no cuentan.
Su importancia es doble. Primero, determinan si el trabajador tiene o no derecho a recibir una pensión mensual vitalicia al momento del retiro. Por debajo de cierto umbral, ese derecho simplemente no existe. Segundo, en algunos regímenes, el número de semanas cotizadas influye directamente en el monto que se recibirá cada mes.
Un trabajador con 600 semanas no cobra lo mismo que uno con 1,200, aunque los dos hayan tenido salarios similares. La acumulación cuenta, y mucho. Por eso, revisar el historial laboral registrado en el IMSS no es un trámite opcional: es una decisión financiera que puede evitar sorpresas muy costosas en la vejez.
IMSS: cuántas semanas cotizadas necesitas
El requisito mínimo no es el mismo para todos, y aquí entra la primera diferencia importante entre los dos regímenes.
Quienes cotizan bajo la Ley 73 necesitan acreditar al menos 500 semanas para tener derecho a una pensión. Son aproximadamente diez años de trabajo formal continuo, un umbral que, si bien no es bajo, resulta más accesible que el que rige en el sistema más reciente.
En cambio, quienes pertenecen a la Ley 97 enfrentan un requisito más exigente y que además no es fijo: actualmente se ubica por encima de las 875 semanas, y la legislación contempla que seguirá subiendo de manera gradual hasta llegar a las mil semanas. Eso equivale a cerca de veinte años de cotización formal.
Esta diferencia transforma completamente la estrategia de planeación del retiro. No alcanzar las semanas mínimas en la Ley 97 significa perder el acceso a una pensión mensual permanente, lo que obliga al trabajador a retirar su ahorro en una sola exhibición, sin la certeza de un ingreso continuo durante la vejez.
IMSS: la diferencia entre Ley 73 y Ley 97
El año que divide estos dos mundos es 1997. Quienes comenzaron a cotizar antes de esa fecha pertenecen a la Ley 73; quienes se incorporaron al mercado laboral formal a partir de julio de ese año quedaron automáticamente bajo la Ley 97.
La diferencia no es solo de fechas. Son dos filosofías distintas de financiamiento del retiro. La Ley 73 opera bajo un esquema solidario: el IMSS recauda aportaciones de trabajadores activos y empleadores, y con ese fondo paga las pensiones de quienes ya se jubilaron. La pensión se determina mediante una fórmula institucional que considera el historial del trabajador, no una cuenta individual.
La Ley 97, en cambio, introdujo el modelo de ahorro individual a través de las Afore. Cada trabajador tiene una cuenta propia donde se depositan sus aportaciones —del trabajador, del empleador y del gobierno—, y esa cuenta genera rendimientos a lo largo del tiempo. Al momento del retiro, lo que hay en esa cuenta es, en esencia, lo que define la pensión.
IMSS: cómo se calcula tu pensión en Ley 73 y Ley 97
En la Ley 73, el cálculo es institucional y considera dos variables principales: el promedio del salario registrado durante los últimos años de trabajo y el número de semanas cotizadas. A mayor salario promedio y más semanas acumuladas, mayor será la pensión mensual. El IMSS aplica una tabla de porcentajes que aumenta conforme crecen las semanas, lo que premia la permanencia en el sistema formal.
En la Ley 97 no existe una fórmula única. La pensión depende del saldo acumulado en la Afore, que a su vez está determinado por el monto de las aportaciones a lo largo de los años, los rendimientos generados por la inversión del fondo y las aportaciones voluntarias que el trabajador haya realizado. Un historial con lagunas de informalidad, salarios bajos o ausencia de aportaciones adicionales puede traducirse en una pensión muy por debajo de lo que el trabajador proyectó.
Por eso, en ambos sistemas la recomendación es la misma: verificar el historial laboral registrado en el IMSS cuanto antes, detectar posibles errores o semanas no contabilizadas, y —especialmente en el caso de la Ley 97— considerar aportaciones voluntarias a la Afore para fortalecer el saldo de cara al retiro. El tiempo que pasa sin actuar es tiempo que trabaja en contra.
- Temas
- IMSS





Dejá tu comentario