10 de septiembre 2026 - 20:00

IMSS revela las 3 claves para saber si te conviene pagar la Modalidad 40 en lo que resta de 2026

IMSS mantiene una opción para elevar semanas y salario pensionable, pero el costo de 2026 obliga a hacer cuentas antes de decidir.

 IMSS revela las 3 claves para saber si te conviene pagar la Modalidad 40 en lo que resta de 2026

 IMSS revela las 3 claves para saber si te conviene pagar la Modalidad 40 en lo que resta de 2026

La Modalidad 40 del IMSS puede convertirse en una herramienta importante para quienes buscan mejorar las condiciones de su futura pensión, pero durante 2026 el costo de incorporarse aumentó nuevamente y obliga a revisar números antes de comprometer los ahorros. La alternativa no funciona igual para todos los trabajadores y su conveniencia depende principalmente del régimen de pensión, las semanas acumuladas y el salario con el que se realicen las aportaciones.

La modalidad permite que determinados trabajadores que dejaron un empleo formal continúen realizando aportaciones al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Además de sumar semanas, puede utilizarse para incrementar el salario base de cotización dentro de los límites establecidos, un aspecto especialmente relevante para quienes pertenecen al régimen de la Ley del Seguro Social de 1973.

Por eso, antes de comenzar a pagar, existen tres variables que pueden modificar por completo el resultado: cuánto tiempo falta para el retiro, cuántas semanas ya tiene acumuladas el trabajador y cuál es el salario promedio que puede alcanzar durante el periodo que se tome en cuenta para calcular la pensión.

IMSS: ¿vale la pena pagar la Modalidad 40?

El primer punto que hay que revisar es el costo. En 2026, la aportación correspondiente a la Modalidad 40 llegó a 14.438% del salario con el que se cotiza, una cifra considerablemente superior a la registrada algunos años atrás. En 2022 la tasa era de 10.075%; pasó a 11.166% en 2023, 12.256% en 2024 y 13.347% en 2025.

La Modalidad 40 permite continuar realizando aportaciones al IMSS después de dejar un empleo formal.

La Modalidad 40 permite continuar realizando aportaciones al IMSS después de dejar un empleo formal.

La cuota continuará aumentando de manera gradual hasta alcanzar 18.800% en 2030, con incrementos anuales de alrededor de 1.09 puntos porcentuales. Esto significa que elegir un salario elevado para cotizar puede representar una inversión mensual importante, especialmente cuando se busca aprovechar el límite máximo permitido. Para 2026, el salario máximo considerado para este esquema puede llegar a 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA). Con ese nivel, la aportación mensual ronda los $12,872, aunque el cálculo para un periodo de 30 días se ubica alrededor de $12,703.

La segunda variable es la trayectoria laboral. Tener muchas semanas acumuladas puede cambiar sustancialmente el panorama. Alrededor de 1,000 semanas representa una base favorable para analizar una estrategia de este tipo, mientras que contar solamente con las 500 semanas mínimas puede hacer que el desembolso no tenga el mismo atractivo.

También importa la edad. Una persona próxima al retiro dispone de un horizonte distinto al de alguien que todavía tiene varios años por delante. El objetivo es que el dinero destinado a las aportaciones genere un incremento en la pensión que permita recuperar la inversión en un plazo razonable. Un ejemplo permite dimensionar la diferencia. Un trabajador de 56 años, inscrito en la Ley 73, con 1,200 semanas y un salario cercano al máximo, podría utilizar varios años de cotización para buscar una pensión considerablemente mayor. En un escenario hipotético, una inversión de $600,000 que produjera un aumento de $25,000 mensuales en la pensión se recuperaría en aproximadamente 24 meses.

Ese cálculo, sin embargo, es solamente un ejemplo y no garantiza que todos los trabajadores obtengan el mismo resultado. La pensión final depende de las características individuales de cada caso.

En 2026, la tasa de aportación aumentó y elevó el costo de cotizar con un salario alto.

En 2026, la tasa de aportación aumentó y elevó el costo de cotizar con un salario alto.

La tercera clave está precisamente en identificar si el trabajador pertenece al régimen que puede beneficiarse de esta estrategia. Para quienes están bajo la Ley 73, el número de semanas y el salario promedio de las últimas 250 semanas tienen un peso fundamental en el cálculo.

En cambio, para quienes comenzaron a cotizar bajo la Ley 97, la lógica es diferente. En ese régimen, la pensión depende principalmente de los recursos acumulados en la Administradora de Fondos para el Retiro (Afore), por lo que el efecto de la Modalidad 40 no debe interpretarse de la misma manera.

También existen escenarios en los que asumir la inversión puede resultar poco conveniente. Por ejemplo, si para pagar las aportaciones es necesario adquirir una deuda, si todavía faltan demasiados años para el retiro o si el periodo necesario para recuperar el dinero supera un horizonte razonable, la estrategia puede perder atractivo.

La decisión, por lo tanto, no debería basarse únicamente en la posibilidad de recibir una pensión más alta. La clave está en comparar cuánto se va a invertir contra el aumento estimado de la pensión y el tiempo necesario para recuperar ese desembolso.

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