3 de marzo 2026 - 20:00

Llegó pobre y sin estudios a México, empezó a trabajar en una panadería y 25 años después ya era dueño de un imperio de 80 tiendas

Conoce la historia de este empresario de México que, empezando de cero, levantó un imperio empresarial.

Llegó pobre y sin estudios a México, empezó a trabajar en una panadería y 25 años después ya era dueño de un imperio de 80 tiendas

Llegó pobre y sin estudios a México, empezó a trabajar en una panadería y 25 años después ya era dueño de un imperio de 80 tiendas

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La historia de Braulio Iriarte es una de esas que parecen sacadas de una novela, pero que forman parte del tejido empresarial de México. Llegó pobre, sin estudios y sin contactos, y comenzó desde abajo en una panadería. Veinticinco años después, ya era dueño de un imperio de 80 establecimientos y se había convertido en uno de los grandes nombres de la industria alimentaria nacional.

En plena transformación económica del país, su figura emergió como símbolo de esfuerzo, visión y perseverancia. Su trayectoria no solo impactó en la industria panadera en México, sino también en el desarrollo harinero y cervecero durante el Porfiriato y los años posteriores a la Revolución Mexicana.

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Hoy, su legado permanece vivo en empresas emblemáticas y en la historia empresarial mexicana. La vida de este inmigrante navarro demuestra cómo la migración, el trabajo constante y la capacidad de adaptación pueden cambiar no solo un destino personal, sino también el rumbo de sectores completos de la economía.

Quién fue Braulio Iriarte, el pionero de la industria panadera en México

Braulio Iriarte nació el 20 de marzo de 1860 en Elizondo, Valle de Baztán, Navarra, España, en el seno de una familia de agricultores. En 1877, tras la Tercera Guerra Carlista, emigró a México con apenas 17 años, sin formación académica, sin profesión y sin recursos económicos.

Como muchos inmigrantes españoles de la época, empezó trabajando en lo que encontró: una panadería. Con disciplina y visión comercial, fue creciendo dentro del rubro hasta que, 25 años más tarde, se convirtió en propietario de 80 panaderías en México, consolidándose como un referente de la industria panadera en México.

Su ambición empresarial no se detuvo allí. Junto con otros empresarios navarros como Fermín Etxandi y Juan Oteiza, fundó el Molino El Éuskaro, uno de los establecimientos harineros más relevantes de su tiempo. Más adelante, también impulsó el molino Beti-Ona con apoyo familiar. De esta manera, amplió su participación hacia la industria harinera en México, integrando verticalmente su negocio.

En 1913, en plena Revolución Mexicana, dio un paso innovador al fundar la asociación Levadura Comprimida Leviatán y Flor, la primera empresa mexicana dedicada a producir levadura. Hasta entonces, este insumo debía importarse desde Estados Unidos, lo que representaba un obstáculo estratégico para la producción nacional de pan. Con esta iniciativa, fortaleció la autonomía de la industria local.

Grupo-modelo

El salto definitivo llegó el 8 de marzo de 1922, cuando fundó la Cervecería Modelo, antecedente del actual Grupo Modelo. Iriarte reunió a destacados empresarios de la comunidad española en México y asumió la presidencia del consejo de administración. Aportó capital y el terreno donde se construiría la fábrica, ubicada en la calle Lago Alberto de la Ciudad de México.

La empresa enfrentó una fuerte crisis meses después de su creación, lo que obligó a reorganizar completamente su estructura. Muchos inversionistas abandonaron el proyecto, pero Iriarte recurrió a pequeños empresarios navarros para sostener la compañía. Gracias a esa estrategia y al financiamiento proveniente de su negocio de levadura, en 1925 se inauguró oficialmente la fábrica con la presencia del entonces presidente Plutarco Elías Calles. Allí comenzaron a producirse cervezas icónicas como Modelo, Negra Modelo y Corona.

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