8 de enero 2026 - 10:17

Nació en Monterrey, es descendiente de una poderosa dinastía y sorprendió al dejar el mundo empresarial para dedicarse a la política

Rogelio Sada Zambrano lo tenía todo para reinar exclusivamente en los consejos de administración de Vitro o la Cervecería Cuauhtémoc. Sin embargo, el llamado democrático de 1988 lo llevó a cambiar la comodidad corporativa por la arena política, convirtiéndose en un referente de ética pública.

Rogelio Sada Zambrano, el empresario devenido en político.

Rogelio Sada Zambrano, el empresario devenido en político.

En la historia moderna de Nuevo León, pocos apellidos pesan tanto como los Sada y los Zambrano. Son sinónimo de industrialización, vidrio, acero y cerveza; los cimientos del "Grupo Monterrey". Por ello, la trayectoria de Rogelio Sada Zambrano (nacido el 30 de mayo de 1935) destaca como una anomalía fascinante: el heredero que decidió bajar de la cúpula empresarial para entrar al barro de la política nacional.

Ingeniero Administrador y Mecánico Electricista por el Tec de Monterrey, Rogelio parecía destinado a seguir el guion escrito por su bisabuelo, Francisco Sada Gómez (fundador de Cervecería Cuauhtémoc), y su abuelo, el empresario Francisco G. Sada. Y durante años, así fue.

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El "Príncipe" de la Industria

Antes de las urnas, Sada Zambrano conquistó los mercados. Su currículum empresarial es impecable: fue Director General de Grupo Vitro, una de las vidrieras más importantes del mundo, y miembro fundador del poderoso Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Su influencia no se limitaba a México. Se sentaba en mesas donde se decidía el rumbo económico global, como el Consejo Internacional del Center for Strategic International Studies (CSIS) en Washington y el Security Pacific National Bank de Los Ángeles. Era, en toda regla, un capitán de industria intocable.

1988: El año del quiebre

El giro de timón que sorprendió a su círculo cercano ocurrió en 1988. Motivado por la efervescencia democrática y la figura de Manuel Clouthier "Maquío", Sada Zambrano decidió dar el salto al vacío. Dejó la comodidad de las oficinas corporativas para integrarse al "Gabinete Alternativo" del candidato panista, encargándose de la política económica.

Este movimiento no fue menor. En aquella época, que un empresario de su calibre desafiara al sistema priista abiertamente era un acto de rebeldía que ponía en riesgo el patrimonio familiar.

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Del Congreso al adiós por dignidad

Aunque sufrió una derrota en 1991 buscando la gubernatura de Nuevo León frente a Sócrates Rizzo, ese mismo año conquistó la joya de la corona municipal: San Pedro Garza García. Como alcalde (1991-1994), gobernó el municipio más rico de América Latina con una visión de eficiencia empresarial aplicada al servicio público.

Su carrera continuó como Diputado Federal en la LVII Legislatura y como funcionario federal en órganos de control, siempre bajo la bandera del Partido Acción Nacional (PAN).

La historia política de Rogelio Sada Zambrano tuvo un final tan principista como su inicio. El 3 de marzo de 2012, renunció a su militancia en el PAN tras décadas de servicio. ¿La razón? Una protesta ética contra la postulación de Fernando Larrazábal, envuelto en escándalos de corrupción (el caso del Casino Royale y los "quesos").

Sada Zambrano demostró, con su renuncia, que su incursión en la política nunca fue por poder, sino por convicción. Un "rara avis" que demostró que se puede nacer en cuna de oro y, aun así, elegir el camino difícil de la construcción democrática.

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