Baja California ha sido cuna de empresarios que marcaron la historia económica de México, pero pocos casos resultan tan llamativos como el de la familia detrás de una de las marcas de bebidas más conocidas del país: Del Valle. Lo que comenzó como un modesto proyecto vinculado al negocio del vino terminó convirtiéndose en un gigante de jugos que hoy forma parte del portafolio de una de las compañías más grandes del mundo.
Nació en Tijuana, comenzó un pequeño negocio de jugo de uva y sin darse cuenta creó un megaimperio mexicano que compró Coca-Cola
La historia de un negocio de jugo de uva nacido en Baja California que creció hasta convertirse en una marca global dentro de Coca-Cola.
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Durante décadas, los jugos y néctares Del Valle han estado presentes en los desayunos y comidas de millones de familias mexicanas. Sin embargo, detrás de esta marca existe una historia empresarial que comenzó con una idea simple: aprovechar la producción de uva para crear bebidas naturales que pudieran llegar a más consumidores.
El origen de este imperio está ligado al empresario Luis F. Cetto, quien nació en Tijuana y desarrolló su trayectoria empresarial en el noroeste del país. Lo que inició como un pequeño negocio enfocado en el jugo de uva terminó convirtiéndose, con el paso de los años, en una de las marcas más influyentes dentro de la industria de bebidas de fruta en México.
La historia de jugos Del Valle
La historia de Del Valle comenzó en 1947, cuando Luis F. Cetto, empresario de origen italiano nacido en Tijuana, Baja California, decidió ampliar su actividad en el negocio del vino hacia un nuevo mercado: las bebidas de fruta.
Durante años, Cetto había estado vinculado al desarrollo de la industria vitivinícola en México, particularmente en el Valle de Guadalupe. En ese contexto surgió la idea de comercializar jugo de uva, aprovechando la experiencia agrícola y el acceso a materia prima de calidad. Lo que parecía un proyecto modesto pronto encontró un mercado creciente. En una época en la que el consumo de bebidas industrializadas comenzaba a expandirse en México, Del Valle logró posicionarse gracias a una propuesta sencilla: jugos elaborados con fruta seleccionada y procesos que buscaban conservar el sabor natural.
Con el paso de los años, la empresa comenzó a diversificar su portafolio. A los primeros jugos se sumaron néctares y bebidas a base de fruta, ampliando las opciones para distintos momentos del día.
La marca también se convirtió en uno de los mayores consumidores de fruta nacional, ya que su producción depende de cosechas provenientes de diversos estados del país. Agricultores mexicanos participan en la cadena productiva que permite elaborar sus bebidas, lo que ha reforzado su vínculo con el campo nacional.
El crecimiento de Del Valle llamó la atención de inversionistas. En 1978, el ingeniero Manuel Albarrán Macouzet adquirió la compañía, lo que marcó una nueva etapa de expansión. A partir de ese momento, la empresa comenzó a modernizar su producción, ampliar su infraestructura y fortalecer su presencia en el mercado nacional.
Durante la década de los noventa, Del Valle dio un paso importante hacia la internacionalización. La compañía creó Del Valle USA en 1996 y Del Valle Brasil en 1997, esta última considerada una de las plantas más modernas de América Latina dentro de su sector. Gracias a estas decisiones estratégicas, la marca dejó de ser solo un proyecto mexicano para convertirse en un actor relevante dentro del mercado de bebidas de fruta en varios países.
Del Valle y la compra de Coca-Cola
El crecimiento sostenido de Del Valle durante décadas terminó llamando la atención de una de las empresas más grandes del planeta: Coca-Cola.
A finales de 2007, la compañía de refrescos decidió adquirir la marca a través de Coca-Cola de México y sus socios embotelladores. La operación marcó uno de los movimientos más importantes dentro del mercado de bebidas en América Latina. La compra permitió combinar la experiencia de Del Valle en bebidas de fruta con el poderoso sistema de distribución de Coca-Cola, que cuenta con una de las redes logísticas más grandes del mundo.
Gracias a esta alianza, los productos Del Valle ampliaron su presencia tanto en México como en mercados internacionales. Hoy la marca forma parte del portafolio global de Coca-Cola, junto con otras bebidas reconocidas como Minute Maid o Simply. Este crecimiento fue tan significativo que en 2011 Del Valle superó los 1,000 millones de dólares en ventas globales, convirtiéndose en una de las marcas más exitosas surgidas en América Latina dentro del sistema Coca-Cola.
Uno de los factores clave del éxito de Del Valle ha sido su capacidad para adaptarse al mercado. Con el paso del tiempo, la empresa amplió su portafolio para responder a distintos hábitos de consumo.
Actualmente, la marca ofrece varias líneas de productos:
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Jugos y néctares tradicionales, populares en el desayuno.
Del Valle Reserva, con jugos 100% de fruta y sabores especiales.
Del Valle Frut, bebidas más ligeras pensadas para refrescarse.
Del Valle Pulpy, que incluye pequeños trozos de fruta.
Esta diversificación permitió que la marca mantuviera su presencia en diferentes momentos del día y en distintos segmentos de consumidores. Otro aspecto clave del modelo de negocio es la relación con el campo mexicano. La fruta utilizada en la elaboración de sus bebidas se produce en al menos nueve estados de México, lo que convierte a la empresa en uno de los mayores compradores de fruta del país. Este sistema de abastecimiento involucra a agricultores nacionales que participan en la cadena productiva desde la siembra hasta la cosecha.
Lo que comenzó como un proyecto para comercializar jugo de uva terminó convirtiéndose en una de las marcas más reconocidas del sector de bebidas en México. La historia de Del Valle demuestra cómo una idea empresarial aparentemente pequeña puede transformarse en un negocio global cuando existe visión estratégica, inversión constante e innovación.
Hoy, décadas después de aquel primer experimento empresarial impulsado por Luis F. Cetto, la marca sigue presente en millones de hogares mexicanos y continúa expandiéndose dentro del portafolio de Coca-Cola. Un ejemplo claro de cómo un emprendimiento nacido en Baja California terminó formando parte de uno de los imperios de bebidas más grandes del mundo.
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