La industria de la confitería en México cuenta con marcas emblemáticas que han formado parte del consumo cotidiano durante generaciones. Entre ellas, Chocolates Turin destaca como una de las firmas más tradicionales, cuya presencia en el mercado nacional ha despertado el interés del público respecto a su origen y administración.
A lo largo de los años, el control de este tipo de corporativos suele transformarse debido a fusiones, adquisiciones y reestructuraciones financieras dentro del sector de alimentos y bebidas. Estas transacciones comerciales modifican frecuentemente los nombres de los propietarios originales y de las familias fundadoras de las organizaciones.
El análisis de su estructura corporativa actual permite entender los movimientos del mercado global que impactan a las empresas fundadas en territorio mexicano. La gestión de esta marca responde hoy a directrices de grandes consorcios que dirigen su distribución a nivel masivo.
¿Quién está detrás de Chocolates Turín hoy en día?
La propiedad de Chocolates Turín pertenece a Mars Wrigley, una filial de la corporación norteamericana Mars, Incorporated.
Esta multinacional absorbió a la compañía mexicana en 2016 con la intención de consolidar su participación dentro del sector de chocolates de gama alta en el país. A pesar de la compra, la firma ha mantenido su denominación comercial y su esencia original, al mismo tiempo que ha diversificado su catálogo.
Los inicios de la marca se remontan a 1928, año en que el especialista en confitería de origen italiano, Pablo Traverso, arribó a México con el proyecto de confeccionar chocolates de primera categoría. En territorio nacional se asoció con el inversor local Jesús Peñaloza, junto a quien fundó y dio forma a la empresa.
Con el paso de los años, Turín se consolidó en el gusto del público gracias a sus fórmulas artesanales. Sus piezas se convirtieron en un elemento indispensable para los consumidores del país, sobre todo en fechas comerciales clave como las fiestas decembrinas, el Día del Amor y la Amistad o el Día de las Madres.
Para el año 2016, Mars Wrigley cerró de manera oficial la compra de Chocolates Turín, una estrategia diseñada para ganar terreno en el nicho premium del mercado mexicano.
De acuerdo con los reportes de la corporación, esta transacción buscó proteger la herencia histórica de la marca e impulsar su expansión. A partir de ese momento, los productos Turín incrementaron su disponibilidad en supermercados, comercios mayoristas y puntos de venta propios, potenciando sus distintas áreas comerciales.
En la actualidad, la marca maneja una extensa variedad de opciones que abarca desde piezas finas y trufas, hasta chocolates rellenos de licor o cereza, alternativas sin azúcar, variedades con frutos secos y colecciones temáticas de temporada.
A la par de su oferta para el cliente final, la empresa opera un segmento especializado en insumos para la repostería y pastelería profesional, además de sostener sus propias boutiques de chocolate distribuidas en diferentes puntos del país.