La mañana del 17 de septiembre de 1973, Monterrey fue sacudida por un hecho que marcaría a toda una generación: el asesinato del empresario y filántropo Eugenio Garza Sada.
Eugenio Garza Sada, empresario clave de Monterrey y fundador del Tec, fue asesinado en 1973. Te contamos sobre su legado y quién estuvo detrás de su muerte.
Quién mató a Eugenio Garza Sada, el poderoso empresario de Monterrey que fundó Cervecería Cuahtémoc y el Tec
La mañana del 17 de septiembre de 1973, Monterrey fue sacudida por un hecho que marcaría a toda una generación: el asesinato del empresario y filántropo Eugenio Garza Sada.
Líder del conglomerado industrial VISA, fundador del Instituto Tecnológico de Monterrey y una de las figuras empresariales más influyentes del país, su muerte a manos de un grupo armado generó conmoción nacional. El atentado no solo puso fin a la vida de uno de los principales impulsores del desarrollo económico y educativo del norte de México, sino que también reveló tensiones sociales profundas que se vivían en la época.
Garza Sada, reconocido por su disciplina, austeridad y sentido social, fue un actor clave en la consolidación del modelo industrial mexicano del siglo XX. Su trágico asesinato sigue generando preguntas: ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué lo hicieron? Y, sobre todo, ¿pudo haberse evitado? Esta nota repasa su vida, su obra y los detalles detrás del crimen que enlutó a Monterrey y al país entero.
Eugenio Garza Sada nació en Monterrey, Nuevo León, el 11 de enero de 1892, en el seno de una de las familias empresariales más poderosas del país. Su padre, Isaac Garza Garza, fue uno de los fundadores de Cervecería Cuauhtémoc, empresa donde Eugenio comenzaría su carrera. Tras exiliarse en Estados Unidos durante la Revolución Mexicana, Eugenio cursó estudios en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), graduándose como ingeniero civil en 1914.
A su regreso a México, se integró a las operaciones de Cervecería Cuauhtémoc. Con el tiempo, asumió un papel decisivo en la conformación del conglomerado industrial Valores Industriales S.A. (VISA), que agrupaba empresas como Hojalata y Lámina S.A. (Hylsa), Malta, Empaques de Cartón Titán, Fábricas Monterrey, entre muchas otras. Bajo su liderazgo, el grupo llegó a contar con 90 empresas y más de 33,000 trabajadores a inicios de los años 70.
Además de su visión empresarial, Garza Sada fue un filántropo comprometido con la educación y el bienestar social. En 1943, impulsó la creación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), una institución que hoy es referente académico en América Latina. También fundó escuelas, colonias para trabajadores, servicios médicos dentro de sus empresas y apoyó al deporte regiomontano. Su vida estuvo marcada por un profundo sentido de responsabilidad social, basado en valores cristianos y una estricta ética laboral.
El 17 de septiembre de 1973, un comando armado de la Liga Comunista 23 de Septiembre intentó secuestrar a Eugenio Garza Sada. El empresario viajaba en su automóvil rumbo a las instalaciones del ITESM cuando fue interceptado por una camioneta en la colonia Obispado. Garza Sada, de 81 años, intentó defenderse con una pistola, pero fue abatido junto con su chofer y su escolta. El atentado conmocionó al país: más de 50,000 personas asistieron a su funeral y 160,000 trabajadores pararon labores en señal de duelo.
El grupo responsable, la Liga Comunista 23 de Septiembre, era una organización guerrillera de izquierda radical surgida a finales de los años 60, integrada por jóvenes universitarios y activistas que rechazaban el autoritarismo del régimen priista. Para ellos, empresarios como Garza Sada representaban los intereses del “capitalismo opresor”. La intención original era secuestrarlo y usarlo como moneda de cambio por presos políticos; sin embargo, el operativo terminó en tragedia.
Décadas más tarde, investigaciones periodísticas revelaron que el gobierno de Luis Echeverría Álvarez tenía conocimiento del plan para secuestrar al empresario. Pese a ello, no se tomaron medidas preventivas eficaces. Esta omisión ha alimentado teorías sobre una posible complicidad o negligencia deliberada del Estado.
Hoy, a más de 50 años del crimen, la figura de Eugenio Garza Sada sigue siendo símbolo de liderazgo empresarial con responsabilidad social. Su legado vive en instituciones como el Tec de Monterrey, en múltiples obras de beneficencia y en la memoria colectiva de Nuevo León y del país. Su asesinato, aún envuelto en sombras, continúa siendo uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de México.
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