11 de agosto 2026 - 00:43

Transformó un emprendimiento en el negocio más rentable de Chihuahua y hoy son una de las familias más ricas

Este empresario puede brindar testimonio sobre como se transforma un negocio local en un imperio que se expande a Estados Unidos y China.

Transformó un emprendimiento en el negocio más rentable de Chihuahua y hoy son una de las familias más ricas.

Transformó un emprendimiento en el negocio más rentable de Chihuahua y hoy son una de las familias más ricas.

La historia económica del norte de México está marcada por familias industriales que supieron transformar negocios locales en conglomerados internacionales. En la ciudad de Chihuahua, la familia Almeida logró consolidar uno de los imperios comerciales más sólidos y rentables del país: Interceramic (Internacional de Cerámica, S.A.B. de C.V.), firma líder en la fabricación y distribución de pisos, losetas porcelánicas y recubrimientos cerámicos.

Lo que inició a mediados del siglo XX como una planta familiar dedicada a la elaboración de ladrillos evolucionó hacia una corporación global que produce decenas de millones de metros cuadrados de piso al año y genera miles de empleos directos.

Este crecimiento catapultó a los Almeida a posicionarse entre las dinastías empresariales con mayor patrimonio e influencia en el estado de Chihuahua.

El origen: de la producción de ladrillos al nacimiento de Interceramic en 1978

El antecedente directo de la compañía se remonta a la visión de Óscar Almeida Chabre, quien tomó como base la infraestructura rudimentaria de fabricación de ladrillos de su padre para dar un giro estratégico hacia la producción industrializada de losetas decorativas, azulejos y recubrimientos para la construcción.

El 17 de febrero de 1978 se fundó oficialmente Interceramic en la capital chihuahuense. Con una inversión inicial orientada a incorporar tecnología de vanguardia traída de Europa, la empresa logró diferenciarse rápidamente de los competidores tradicionales al ofrecer acabados de alta resistencia, diseños contemporáneos y formatos adaptados a las nuevas demandas arquitectónicas del mercado mexicano.

La llegada de Víctor Almeida a los 23 años y la expansión internacional

En 1982, tras atravesar la primera gran crisis económica de esa década, la dirección general de la compañía fue asumida por Víctor David Almeida García, hijo de Óscar Almeida, quien a sus 23 años tomó las riendas operativas con un plan de modernización agresivo. Bajo su liderazgo, Interceramic no solo superó las devaluaciones e incertidumbre financiera, sino que en 1987 dio el paso decisivo para convertirse en una empresa pública al cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Durante los años noventa, la corporación impulsó dos movimientos fundamentales para su rentabilidad actual: la creación de su propia red nacional de franquicias exclusivas y la apertura de su primera planta industrial en Garland, Texas (EE. UU.) en 1994. Este modelo de negocio estandarizado permitió controlar directamente la comercialización, el servicio al cliente y la logística en ambos lados de la frontera.

Un imperio de diseño cerámico que conquistó México, EE. UU. y China

Actualmente, Interceramic cuenta con una capacidad productiva que supera los 48 millones de metros cuadrados anuales de piso cerámico y porcelánico, operando múltiples plantas industriales en Chihuahua, Guanajuato y territorio estadounidense. Además, consolidó alianzas estratégicas y operaciones comerciales en mercados tan lejanos como China, distribuyendo materiales para proyectos residenciales y corporativos en más de 20 países.

A pesar de ser una empresa pública durante más de 35 años, la familia Almeida mantuvo el control accionario de la compañía con más del 34% de las participaciones, conservando la presidencia del Consejo de Administración y garantizando una gestión enfocada en el crecimiento sostenible a largo plazo.

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