El peso mexicano arrancó la sesión de este jueves bajo una fuerte presión vendedora, registrando una importante depreciación de 0.92 por ciento para cotizar en alrededor de 18.80 unidades por dólar. Con este tropiezo, la divisa nacional se acerca a la barrera de los 19 pesos y encabeza las pérdidas dentro de la canasta de monedas de economías emergentes, contrastando con la inactividad del Banco de México frente a una posible alza de tasas en diciembre por parte de su contraparte estadounidense.
El castigo a la moneda local se produce luego de que la Reserva Federal (Fed) decidiera mantener sin cambios su tasa de referencia, optando por la cautela y la recopilación de datos en vísperas de las elecciones intermedias de Estados Unidos. Los ajustes de carteras posteriores a esta reunión impulsaron al índice DXY —que mide el comportamiento del billete verde frente a seis divisas internacionales— a subir 0.05 por ciento, consolidando su escalada reciente y atascando al euro en el entorno de los 1.11 dólares.
Economía estadounidense e incertidumbre geopolítica
La depreciación del peso estuvo directamente impulsada por una serie de datos macroeconómicos estadounidenses que reflejan una economía resiliente. El reporte de septiembre de la inflación PCE mostró un repunte a 3.6 por ciento anual, frente al 3.4 por ciento previo, alineándose con el consenso. En paralelo, el Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre de 2026 arrojó un sólido crecimiento preliminar de 3.4 por ciento trimestral anualizado, superando ampliamente el 3.2 por ciento estimado por los analistas.
Más allá de los indicadores económicos, el mercado cambiario absorbe el nerviosismo internacional de cara a los comicios del próximo 3 de noviembre, cuyos resultados condicionarán la evolución de los intereses de la deuda. Los inversionistas mantienen recelos sobre posibles planes militares contra Irán una vez superada la contienda electoral. Esta ola de múltiples referencias monetarias ha dejado en segundo plano a otras variables clave, permitiendo que el barril de Brent enfríe su escalada para estabilizarse en torno a los 110.29 dólares.
Descalabro tecnológico arrastra a Wall Street y frena a la BMV
El apetito por el riesgo sufrió un duro revés en los mercados de renta variable tras la caída de 12.45 por ciento en las acciones de Alphabet. Los títulos de la compañía fueron duramente castigados tras reportar ingresos por debajo de las expectativas, reavivando los temores sobre la creciente competencia sectorial. Este desplome arrastró al índice Nasdaq, que cedió 1.36 por ciento, y al S&P 500, que retrocedió 0.32 por ciento, en una jornada donde Samsung también decepcionó por menores beneficios en semiconductores y un alto gasto de capital.
Aunque Microsoft mostró resiliencia y fortaleza operativa en su negocio de la nube, los operadores de Wall Street ahora exigen señales concretas de expansión de márgenes y generación de efectivo por encima de los planes de inversión. La atención se centra ahora en los próximos reportes de Amazon y Apple para evaluar si la inteligencia artificial justifica las altas valuaciones. En sintonía con la cautela global, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) opera con una ligera caída de 0.02 por ciento.