23 de marzo 2026 - 12:13

A 50 años del golpe de Estado en Argentina: el emotivo homenaje de familiares de desaparecidos en el Zócalo de la CDMX

H.I.J.O.S. México y colectivos dibujaron pañuelos blancos en el Zócalo uniendo la exigencia de memoria y justicia por los desaparecidos de ambos países.

Los pañuelos y el Nunca Más en el Zócalo de CDMX.

Los pañuelos y el "Nunca Más" en el Zócalo de CDMX.

El corazón de la Ciudad de México (CDMX) se convirtió en un lienzo de memoria transnacional. El colectivo H.I.J.O.S. México realizó una emotiva intervención simbólica en el Zócalo para conmemorar el 50 aniversario del golpe de Estado en Argentina, uniendo en un solo reclamo el dolor histórico del país sudamericano con la crisis de desapariciones en territorio nacional.

La jornada reunió a activistas, exiliados argentinos que residen en México, migrantes recientes y madres buscadoras mexicanas. Sobre el pavimento de la plaza, los asistentes dibujaron decenas de pañuelos blancos —el emblema mundial de las Madres de Plaza de Mayo— y escribieron en su interior los nombres de personas que aún continúan desaparecidas.

HIJOS CDMX

Además de los dibujos, se depositaron flores y se plasmaron consignas para exigir que estos crímenes de Estado no se repitan jamás. Durante el desarrollo del evento, los propios participantes se acercaron a los transeúntes para explicarles el profundo significado de estos símbolos surgidos durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983) y cómo estas experiencias han inspirado a los colectivos de derechos humanos en México.

El adiós a María Takara, un símbolo incansable de búsqueda

El homenaje en la CDMX cobró un matiz aún más emotivo tras conocerse una dolorosa noticia desde Sudamérica. En vísperas de este 50 aniversario y del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, medios argentinos confirmaron este domingo 22 de marzo el sensible fallecimiento de María Takara de Oshiro, a los 95 años de edad.

HIJOS MEXICO ZOCALO

Como integrante histórica de Madres de Plaza de Mayo, María dedicó décadas de su vida a buscar a su hijo, Jorge Eduardo Oshiro, quien fue detenido y desaparecido en noviembre de 1976 en Villa Ballester, cuando apenas tenía 18 años. Su partida reafirma la urgencia de mantener vivas estas acciones de memoria colectiva que trascienden las fronteras para exigir verdad y justicia.

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