Cuánto cuesta "convertirte" en therian en la CDMX y qué hay detrás del fenómeno viral
La tendencia therian se volvió viral en redes sociales y desencadenó curiosidad y debate sobre su estética, su significado y los costos de adoptar esta identidad asociada a animales.
La palabra therian se convirtió en tendencia en febrero de 2026 en la CDMX tras el auge de videos virales de jóvenes que caminan a cuatro patas, usan colas y máscaras de animales y comparten sus experiencias en TikTok, Instagram y YouTube. Pero este fenómeno va más allá de una moda pasajera: tiene raíces culturales, identitarias y sociales que hoy generan discusión y atención.
El término proviene de la subcultura therianthropy y describe a personas que sienten una conexión psicológica o espiritual con un animal específico, una vivencia interna que muchos describen como parte de su identidad. A diferencia de otras expresiones como los furries, que se centran en personajes antropomórficos y arte, los therians enfatizan esa sensación interna que a veces se expresa con gestos, accesorios o comportamientos.
La respuesta depende de lo que busque cada persona. En plataformas de comercio electrónico como Amazon México se venden kits que incluyen máscaras esponjosas, guantes tipo pata y colas: un set básico puede costar alrededor de 241 pesos, mientras que modelos más elaborados pueden superar los 500 pesos. También hay opciones más sencillas desde menos de 100 pesos por pieza o productos personalizados hechos a mano con precios aún más altos.
Para quienes optan por confeccionar sus propios accesorios, el costo varía según calidad y complejidad. Un taller artesanal puede cobrar alrededor de 750 pesos por una máscara personalizada, destacando la diferencia entre bases genéricas y diseños hechos a medida.
Aunque algunos artículos relacionados con la estética “animal” se venden en línea a precios accesibles, quienes se identifican como therians insisten en que su identidad no se reduce a lo que se compra. La experiencia, aseguran, es más profunda y no implica necesariamente comportarse como animales en la vida cotidiana.
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