El clima global se prepara para un escenario crítico. Tras el fin de la fase de transición, el fenómeno de El Niño se ha consolidado con una anomalía térmica que ya supera los 0.5 grados Celsius en el Océano Pacífico ecuatorial. Según los últimos reportes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), este calentamiento no solo alterará los patrones de lluvia, sino que asestará un "doble golpe" a las comunidades costeras a partir del próximo mes de julio.
Este fenómeno se caracteriza por elevar la temperatura superficial del mar, lo que deriva en una expansión térmica del agua y un incremento real del nivel del mar. Para mediados de 2026, los modelos predictivos apuntan a que este ascenso, combinado con mareas astronómicas altas, generará inundaciones más profundas y frecuentes que en años anteriores.
El impacto en la costa oeste y el sur de México
El reporte técnico detalla que el primer impacto severo se sentirá en la costa oeste, afectando directamente a regiones como Washington, Oregón y California. En estas zonas, el oleaje intenso y las marejadas ciclónicas podrían comprometer la infraestructura portuaria y las viviendas aledañas al litoral.
Sin embargo, México no está exento de este riesgo. El Servicio Meteorológico Nacional ha puesto bajo vigilancia especial a los estados del sur y del Pacífico mexicano. Se prevé que para julio de 2026, entidades como Guerrero, Oaxaca y Chiapas experimenten un incremento en la frecuencia de inundaciones por marea alta.
Expertos advierten que, aunque El Niño suele asociarse con sequías en el centro del país, su impacto en las costas es radicalmente distinto: el agua del mar ganará terreno, provocando erosión acelerada en playas y el colapso de sistemas de drenaje pluvial que ya no logran descargar hacia el océano debido al nivel elevado del mar.
Preparación ante un "Súper Niño"
La comunidad científica no descarta que este evento evolucione hacia un "Súper Niño" para finales de año, con una probabilidad del 75% de intensificarse hacia el otoño. Ante este panorama, las autoridades de Protección Civil recomiendan a la población en zonas bajas de la costa comenzar con planes de contingencia, identificar refugios temporales y monitorear diariamente los avisos meteorológicos, ya que julio marcará el inicio de un periodo de vulnerabilidad hídrica sin precedentes en la última década.