El clima en el territorio nacional está a punto de dar un giro radical en las próximas semanas debido a la inminente llegada del fenómeno de El Niño, el cual provocará una auténtica montaña rusa meteorológica en México: desde un inicio de verano inusualmente lluvioso y una canícula asfixiante, hasta un cierre de año con frentes fríos adelantados y un invierno gélido.
El Niño cambia de manera drástica el clima en México: lluvias intensas, calor extremo y un frío inesperado
Tras una primavera fresca y regulada por la fase Neutra, el país se prepara para una transición meteorológica severa.
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El Niño cambia el clima de México.
Luego de que la fase Neutra nos regalara una primavera regulada y con precipitaciones amables entre marzo y abril, los más recientes reportes del Centro de Predicciones Climáticas de este mes de mayo de 2026, citados por el portal especialziado Meteored, advierten que las condiciones en el Océano Pacífico están cambiando, proyectando que el nuevo ciclo se establezca de manera oficial entre junio y julio-
Entender el comportamiento de El Niño – Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) es clave para no caer en la desinformación. Este fenómeno ocurre cuando el mar se calienta más de lo habitual en el Pacífico centro-oriental, alterando la presión atmosférica y la dirección de los vientos que rigen el clima en América.
Desmintiendo que será el peor Niño de todos los tiempos
En las últimas semanas, las redes sociales se han inundado de predicciones apocalípticas que catalogan al próximo evento como el "peor de todos los tiempos". Las autoridades meteorológicas desmienten categóricamente estas afirmaciones, aclarando que, si bien El Niño alterará el clima, los escenarios a largo plazo aún tienen un margen de incertidumbre.
Actualmente, los modelos de proyección climática para el otoño-invierno estiman las siguientes probabilidades sobre la fuerza del fenómeno:
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22% de probabilidad de que sea un evento moderado.
30% de probabilidad de que se desarrolle como un evento fuerte.
37% de probabilidad de que alcance la categoría de muy fuerte.
Es fundamental comprender que cada evento es único. Un Niño intenso no se traduce automáticamente en desastres catastróficos absolutos; más bien, modifica la probabilidad de que ciertos impactos (como más o menos lluvia en regiones específicas) ocurran. Asegurar hoy que México vivirá la sequía más terrible de su historia es irresponsable y solo genera psicosis en la población.
Verano de contrastes: de las tormentas a la canícula extrema
La transición hacia El Niño se sentirá de manera escalonada en el país, dividiendo el comportamiento del verano en dos etapas sumamente contrastantes:
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Un junio pasado por agua: Si el fenómeno se establece a principios de verano, experimentaremos un mes muy lluvioso en el centro, occidente, gran parte del norte y la Vertiente del Golfo. Las temperaturas se mantendrán reguladas y agradables en estas zonas, mientras que el sureste podría enfrentar un déficit de precipitaciones.
Canícula severa (julio y agosto): Una vez consolidado El Niño, la tradicional temporada de secas intraestival golpeará con fuerza. Se espera una reducción drástica de lluvias y temperaturas por encima del promedio en el noreste, occidente, centro, oriente, sur y sureste del país. * El alivio del Monzón: El gran contraste lo vivirán el norte y noroeste de la República, donde los pronósticos sugieren un aumento de lluvias impulsado por un monzón mexicano más activo de lo habitual, mitigando el calor extremo en esa franja.
Es importante destacar que tener un pronóstico "más seco" durante la canícula no significa ausencia total de precipitaciones. Aún bajo el calor extremo, podrían presentarse eventos de tormentas localmente torrenciales que ayudarán a refrescar el ambiente de manera momentánea.
Un cierre de año lluvioso y con frío inesperado
Contrario a la creencia popular de que El Niño solo trae sequía y sol abrasador, la recta final de 2026 e inicios de 2027 prometen ser sumamente húmedos y fríos para gran parte de México. A partir de septiembre, la actividad ciclónica podría incrementar notablemente en la cuenca del Pacífico, trayendo abundante humedad al territorio.
Para los meses de octubre y noviembre, se proyecta un aumento significativo de precipitaciones a nivel nacional (con excepción del sureste). El choque de los sistemas tropicales rezagados con los primeros frentes fríos y las corrientes en chorro generará un descenso gradual pero constante en los termómetros.
Finalmente, diciembre podría sorprendernos con un clima netamente invernal. Históricamente, los inviernos bajo la influencia de El Niño favorecen el desarrollo de tormentas invernales y sistemas DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos). La combinación de estos fenómenos con masas de aire polar generará episodios de frío intenso, heladas e incluso la posibilidad de nevadas atípicas, cerrando el año con un clima diametralmente opuesto al calor sofocante del verano.
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