La normativa vigente en México establece criterios estrictos sobre el origen y porcentaje de proteína animal que debe contener un producto para ostentar el nombre de jamón. Las revisiones periódicas de las autoridades buscan garantizar que el etiquetado sea transparente y acorde con los ingredientes reales del empaque.
Este jamón mexicano no debería llamarse "jamón" por sus ingredientes: la revelación de la Profeco que debes saber
Un estudio de calidad realizado por la Procuraduría Federal del Consumidor determinó que ciertos productos cárnicos incumplen con la normativa para ser etiquetados bajo dicha denominación.
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jamón
En su análisis más reciente, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) identificó marcas que utilizan sustitutos o aditivos que exceden los límites permitidos. Estas irregularidades pueden confundir al comprador respecto al valor nutricional y la composición del alimento que está adquiriendo.
Profeco: cuál es el jamón que no es jamón
En un reciente análisis de calidad, el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor detectó que diversas marcas de jamón en México no cumplen con lo que prometen en sus empaques. Tras realizar más de 570 pruebas a 44 productos distintos —abarcando categorías desde la económica hasta la extrafina—, los resultados publicados en la Revista del Consumidor (edición 522) revelaron faltas que van desde publicidad engañosa hasta el incumplimiento de las normas oficiales.
Uno de los hallazgos más relevantes señala al jamón de pavo y cerdo Sparta Cocido (presentación de 1 kg). Según el estudio, este producto no debería etiquetarse como "jamón", ya que su fórmula incluye carne de pollo que no se reporta en la lista de ingredientes. Ante este señalamiento, la empresa responsable presentó una actualización en su receta y en el diseño de su etiqueta.
Profeco: otros jamones que reprobaron el estudio de calidad
El estudio de la Profeco también puso bajo la lupa a otros nombres comerciales que presentaron deficiencias en sus declaraciones:
- Contenido incompleto: Las presentaciones de Bafar (pavo, 400g) y Duby (pavo, 500g) ofrecen menos producto del que marcan sus empaques, con faltantes del 4.7% y 4.6% respectivamente.
- Falta de carne real: La marca Galy (cerdo y pavo a granel) no alcanza el mínimo de carne de cerdo requerido; contiene solo 51.5% cuando la norma exige al menos el 55%.
- Engaño en la denominación: En el caso de Duby (500g), aunque se vende como "jamón cocido de pavo", el análisis demostró que no utiliza exclusivamente carne de muslo de pavo, violando así la NOM-158-SCFI-2003.
- Información omitida: El jamón de pierna york de la marca Parma (200g) no especifica su clasificación comercial, mientras que Lala Plenía (virginia de pavo, 250g) omitió declarar el porcentaje de proteína de soya en su fórmula (ajuste que el fabricante ya notificó haber corregido en nuevos lotes).
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