El consumo de yogur en México ha crecido de manera notable en los últimos años, en parte por la percepción de que se trata de un alimento saludable y versátil. Sin embargo, un reciente análisis de la Profeco reveló que no todos los productos disponibles en el mercado cumplen con los estándares de calidad que prometen en su etiquetado, lo que representa un riesgo para la salud y una afectación directa al bolsillo de los consumidores.
El informe, publicado en la Revista del Consumidor, examinó distintas marcas de yogur, incluyendo versiones griegas, deslactosadas, bajas en grasa y sin azúcar. El organismo encontró que algunos de los productos más costosos no necesariamente ofrecen mejores beneficios nutricionales; por el contrario, contienen ingredientes poco recomendables para ciertos sectores de la población, especialmente para los niños.
Entre los principales hallazgos, la Profeco destacó la presencia de edulcorantes no calóricos en yogures que se promocionan como “griegos”. Además, identificó irregularidades en el etiquetado y diferencias en la información nutrimental declarada. Este panorama refuerza la necesidad de que los consumidores revisen cuidadosamente lo que compran y no se dejen llevar únicamente por el precio o la publicidad.
Profeco: la alerta sobre yogures
La Profeco encendió las alarmas al detectar que varias marcas de yogur utilizan edulcorantes como stevia, fruta del monje, sucralosa o acesulfame. Aunque son sustancias sin calorías, su consumo no está recomendado en niños, debido a que su dulzura intensa puede alterar la percepción natural del sabor y favorecer el gusto por lo extremadamente dulce.
Dentro de los productos señalados destacan marcas populares como Chobani, Lala griego zero, Zero Sugar y Vitalínea. Estos yogures, a pesar de tener precios elevados y una imagen de productos premium, podrían no ser la mejor opción para familias que buscan un alimento nutritivo para sus hijos.
Profeco: etiquetas irregulares en yogures
Además de los edulcorantes, el organismo halló inconsistencias en las etiquetas de ciertos productos. Por ejemplo, algunos no declararon correctamente su contenido neto, mientras que otros reportaron cantidades inexactas de proteínas o azúcares.
Entre los casos más relevantes se encuentran Yoplait yoghurt y Yoplait Skyr, que no cumplían con la declaración real de su peso neto. Asimismo, la marca Onei presentó valores incorrectos en nutrientes clave como proteínas y azúcares.
El estudio de la Profeco incluyó un total de 25 productos en diversas presentaciones y sabores, con y sin grasa, así como versiones con y sin azúcares añadidos. Estos resultados revelan la importancia de no confiar ciegamente en el empaque y siempre corroborar la información antes de comprar.
Profeco: conclusiones del estudio de calidad de yogures
A pesar de los hallazgos negativos, la Profeco también reconoció que hay yogures que cumplen con los estándares de calidad. De los nueve yogures griegos analizados, todos aprobaron en términos generales, aunque cada uno destacó en diferentes aspectos:
Danone Oikos con fresa yogur
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Mejor en precio: Yoplait, tanto natural como con fresa.
Mejor en calcio: Yoplait griego natural.
Mejores en menor calorías: Chobani Greek sin grasa natural y Chobani Greek tradicional.
La dependencia subrayó la relevancia de leer cuidadosamente las etiquetas y verificar tanto la fecha de caducidad como la integridad del empaque. Estas prácticas son fundamentales para evitar gastar de más en productos que no ofrecen lo que prometen y, sobre todo, para cuidar la salud de los consumidores.
Con esta evaluación, la Profeco busca fomentar compras más conscientes, recordando que un precio alto no siempre significa mayor calidad.
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