Lo que comenzó como el sueño de transformar su figura terminó en tragedia para Jaqueline Yamilet, una joven de 25 años originaria de Saltillo, Coahuila, quien perdió la vida la noche del martes cuando se disponía a someterse a una lipoescultura en una clínica ubicada en el Edificio Médico de Especialistas, en la colonia El Obispado de Monterrey.
De acuerdo con familiares, Jaqueline no padecía ninguna enfermedad o condición previa que pusiera en riesgo su salud. Para costear el procedimiento estético, la joven vendió su vehículo y fue canalizada a través de la financiera Toque Divino, con oficinas en la capital coahuilense y en Escobedo, Nuevo León. La imagen de la paciente, identificada como la número 973, incluso apareció en redes sociales de la empresa, mostrando su cambio de look previo a la intervención.
Las primeras investigaciones señalan que el cirujano responsable, identificado únicamente como Sergio, cerró sus redes sociales tras conocerse el caso. El anestesiólogo, Julio César, fue quien trasladó a la paciente al Hospital Universitario, donde médicos confirmaron que ya no presentaba signos vitales. La clínica, ubicada sobre la avenida Hidalgo, permanece bajo resguardo de agentes de la Policía Ministerial, en espera de una orden de cateo emitida por un Juez de Control para continuar con las diligencias.
Exigen justicia por Jaqueline
Los familiares de Jaqueline exigen justicia y que se esclarezcan las causas de su muerte, asegurando que la joven no tenía antecedentes médicos que justificaran el fatal desenlace. Ya han iniciado una campaña en redes sociales, mientras esperan que el caso avance en la Justicia.
El caso ha reavivado la discusión sobre la regulación y supervisión de procedimientos estéticos en clínicas privadas, así como la responsabilidad de médicos y financieras que promueven este tipo de cirugías.
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