9 de septiembre 2026 - 13:45

La advertencia sobre Diego Sebastián N antes de la masacre de Antizipán: "Está enfermo por dinero y hace lo que sea"

Semanas antes del brutal multihomicidio que conmocionó al país, el presunto asesino de la familia del tecladista de Camilo Séptimo ya mostraba comportamientos violentos, amenazas y una preocupante obsesión económica.

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Diego Sebastián N está detenido por el homicidio de Jonathan Meléndez y su familia.

La brutalidad del asesinato múltiple perpetrado a principios de septiembre en el Estado de México (Edomex) sigue revelando escalofriantes antecedentes sobre la mente del presunto homicida. El martes 2 de septiembre, un sujeto arrebató la vida de Jonathan Honas Meléndez, tecladista de la banda Camilo Séptimo, de su esposa embarazada, de su hija de tres años y de la joven nana, dejando como único sobreviviente al hijo mayor de la pareja. Este atroz crimen cometido en el interior de una residencia ha horrorizado a la opinión pública mexicana, desatando un intenso escrutinio sobre el perfil psicológico y el historial del agresor, quien actualmente se encuentra en prisión a la espera de que la justicia determine su situación procesal.

Sin embargo, las señales de alarma sobre su peligrosa inestabilidad ya eran evidentes en su círculo social mucho antes de la tragedia. De acuerdo con una investigación publicada por el diario El País, Diego Sebastián N mantenía un comportamiento hostil y amenazante motivado por una desmedida ambición.

A través de diversos testimonios de personas que interactuaron con él en chats grupales, el periódico español destapó que el presunto multihomicida acosó e intimidó gravemente a un conocido por una supuesta apuesta relacionada con la reciente Copa del Mundo, llegando al extremo de advertirle que sabía perfectamente dónde vivía para exigirle el pago del dinero.

El acoso en redes sociales y la obsesión por una apuesta deportiva

El incidente que detonó esta agresividad comenzó de manera aparentemente inofensiva en un grupo de WhatsApp conformado por mexicanos residentes en España, país donde el acusado radicaba con su esposa. Según el reporte periodístico, un usuario identificado como "El Directivo" compartió un modelo matemático que predecía al ganador del mundial. Lo que inició como una simple charla de futbol desembocó en una situación extrañísima cuando Diego Sebastián empezó a burlarse y retó al participante a apostar 10 mil euros sobre los resultados del torneo deportivo.

Aunque el reto fue tomado como una broma o una bravuconada típica de los chats grupales, el presunto asesino lo asumió con una aterradora seriedad. A medida que avanzaban los partidos y los pronósticos no coincidían, el acusado comenzó a escribir por mensajes privados para insultar a "El Directivo" y exigirle de manera violenta que preparara el dinero. La presión escaló rápidamente, pasando de los reclamos públicos en el chat a las amenazas directas contra la integridad física del usuario, a quien le advirtió que conocía su domicilio.

Este asedio sistemático evidenció una profunda alteración en la conducta del individuo, generando incomodidad y miedo entre los participantes. Nadie secundaba sus exigencias de dinero en el grupo, lo que finalmente provocó que el agresor abandonara el chat a mediados de julio. Fue en ese preciso momento cuando otro miembro del grupo contactó en privado a la víctima del acoso para lanzarle una advertencia profética y escalofriante: “Cuidado con Diego, ese está enfermo por dinero y hace lo que sea por el dinero”, una frase que cobraría un sentido macabro apenas mes y medio después.

Fraudes inmobiliarios y el macabro móvil del crimen en el Estado de México

Las oscuras finanzas del agresor no se limitaban a apuestas ficticias, sino que formaban parte de un extenso historial de engaños y estafas comprobadas. Justo en la época en que lanzó las amenazas por WhatsApp, presuntos clientes comenzaron a denunciar abusos por parte de Diego Sebastián y su esposa en diversas plataformas digitales. Las víctimas revelaron un sofisticado esquema de fraude mediante una arrendadora de casas de lujo, donde los cuantiosos anticipos pagados por estancias vacacionales en Acapulco y Cuernavaca se esfumaban sin dejar rastro, dejando a decenas de familias defraudadas.

Este insaciable apetito financiero es, precisamente, el eje central de las investigaciones que hoy lo mantienen tras las rejas. Durante la primera audiencia judicial celebrada el fin de semana, los fiscales del Estado de México presentaron hasta 60 pruebas contundentes para vincular a proceso al detenido. Entre los elementos probatorios más sólidos destaca el presunto móvil económico detrás de la masacre, el cual involucra directamente el robo de una "cartera fría" o billetera virtual de criptomonedas que el músico de Camilo Séptimo resguardaba en su domicilio.

De acuerdo con la teoría del caso planteada por el Ministerio Público, el acusado habría exigido el pago de un préstamo impagado y, cegado por su enfermiza obsesión por los recursos económicos, decidió aniquilar a toda la familia para apoderarse de los activos digitales. Mientras la sociedad mexicana sigue consternada por la saña del multihomicidio, el juez de control valorará este miércoles todo el cúmulo de evidencias para determinar si las artimañas legales del presunto asesino son suficientes para evadir la justicia, o si finalmente enfrentará todo el peso de la ley.

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