En millones de hogares mexicanos, el huevo es un alimento esencial. Su valor nutricional, su bajo costo y su versatilidad en la cocina lo convierten en un básico de la canasta alimentaria. Sin embargo, a pesar de su consumo frecuente, aún existen dudas sobre la mejor manera de conservarlo en casa, especialmente en lo que respecta al uso del refrigerador.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha lanzado diversas recomendaciones relacionadas con la manipulación, almacenamiento y consumo seguro del huevo. Una de las más importantes tiene que ver con el lugar en el que se guarda dentro del refrigerador, ya que una práctica tan común como dejar los huevos en la puerta podría afectar su frescura y poner en riesgo tu salud.
Dónde debes conservar los huevos en tu casa, según la Profeco
Aunque en supermercados y tianguis los huevos se exhiben a temperatura ambiente, una vez que llegan a casa, deben almacenarse en el refrigerador para alargar su vida útil y prevenir la proliferación de bacterias como la Salmonella. Pero hay un detalle clave: no deben colocarse en la puerta del refrigerador.
De acuerdo con Profeco, la puerta del refrigerador está expuesta a constantes cambios de temperatura cada vez que se abre, lo cual afecta la frescura del huevo y puede favorecer el crecimiento bacteriano. Lo ideal es colocarlos en una de las repisas interiores, donde la temperatura se mantiene más estable y fría.
Además, se recomienda no lavar los huevos antes de refrigerarlos, ya que al hacerlo se elimina una delgada capa natural que protege la cáscara. Esto puede hacerlos más vulnerables a la entrada de microorganismos. Lo mejor es lavarlos justo antes de cocinarlos.
Profeco: consejos al comprar huevos
Profeco también sugiere ser cuidadosos al momento de adquirir huevos. Evita los que tengan cáscara rota, sucia o con residuos visibles, ya que estas condiciones pueden ser señal de un mal manejo previo o de contaminación.
Un truco sencillo para comprobar la frescura en casa es romper el huevo en un recipiente separado antes de cocinarlo. Si la clara es firme y la yema se mantiene centrada, es un huevo fresco. Si la clara es muy líquida o la yema se deshace fácilmente, puede estar pasado.
Algunas tiendas ofrecen huevos etiquetados con fecha de empaque o de caducidad. Profeco sugiere prestar atención a estos datos, especialmente si compras en grandes cantidades o no los consumes con frecuencia.
Profeco: cómo consumir huevos de forma segura
Una vez en casa, la manipulación correcta del huevo es fundamental. Profeco advierte que este alimento puede ser un vehículo de bacterias si no se prepara adecuadamente. Por ello, es necesario lavarse las manos antes y después de manipularlos, así como desinfectar utensilios y superficies que hayan estado en contacto con el huevo crudo.
Uno de los errores más comunes es separar la yema de la clara utilizando la cáscara. Este método puede transferir bacterias del exterior al interior del huevo. En su lugar, se recomienda usar separadores especiales o hacerlo con las manos limpias.
Finalmente, la cocción completa es clave. Comer huevos crudos o poco cocidos representa un riesgo, especialmente en niños, personas mayores y mujeres embarazadas. Siempre asegúrate de que la clara esté completamente cuajada y la yema firme antes de consumir.
Conservar los huevos correctamente y seguir las recomendaciones de Profeco no solo alarga su vida útil, también previene enfermedades y ayuda a mantener una alimentación segura para toda la familia.
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