22 de febrero 2026 - 21:00

El pueblito de Puebla bajo la sombra de un volcán que enamora con sus calles y balnearios: ideal para visitar en marzo 2026

Una localidad poblana se consolida como el referente del turismo activo gracias a su amplia oferta de recreación y patrimonio cultural.

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Ubicado a menos de tres horas de la Ciudad de México (CDMX), se encuentra un Pueblo Mágico privilegiado por su vista directa al volcán Popocatépetl: Atlixco, en el estado de Puebla, es un destino que cautiva no solo por su clima agradable, sino por la riqueza de su arquitectura y sus profundas raíces culturales.

El estado de Puebla es reconocido por albergar múltiples denominaciones de Pueblos Mágicos y sitios de interés histórico que atraen a visitantes nacionales e internacionales. R

Esta localidad ha ganado relevancia debido a la diversificación de sus servicios turísticos, enfocados en el contacto con la naturaleza y la cultura.

ATLIXCO

Atlixco, el rincón poblano bajo la sombra del Popocatépetl

Atlixco recibió el nombramiento de Pueblo Mágico en 2015, sumándose a la lista de joyas poblanas como Cholula, Zacatlán de las Manzanas y Pahuatlán. Su historia es una mezcla de dos mundos: sus orígenes se remontan a los asentamientos chichimecas, de donde proviene su nombre que significa “agua en el valle”. Más tarde, en 1579, los españoles establecieron ahí la Villa de Carrión, consolidando su carácter colonial.

Caminar por Atlixco es encontrarse con el pasado en cada esquina. El lugar alberga edificios históricos de gran valor, como el Convento de San Francisco y la Capilla de la Tercera Orden. También sobresalen recintos religiosos como la Parroquia de Santa María de la Natividad y la Iglesia de Santa María de la Asunción.

Para los visitantes, hay paradas obligatorias:

  • Parque Colón: Famoso por su quiosco de estilo sevillano.
  • Cerro de San Miguel: El mirador ideal para postales del volcán.
  • Balneario Las Palmas: Uno de los sitios favoritos para refrescarse.
  • Museos y murales: Que narran la identidad artística de la región.

La experiencia en este municipio no está completa sin entrarle a la gastronomía local. Es casi obligatorio probar la famosa cecina atlixquense acompañada de un consomé calientito. La oferta se extiende a los clásicos de la región: moles, tlacoyos, tamales y el tradicional chileatole o atole de arroz.

Si buscas llevarte un recuerdo, las manos artesanas de Atlixco trabajan el barro, los textiles y la cerería (velas). Además, al ser una zona de gran tradición floricultora, sus viveros son el lugar perfecto para adquirir plantas y flores frescas directamente de la tierra.

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