Hacer turismo en Huamantla es recorrer un destino rebosante de haciendas y ermitas en un entorno de colores, festejos populares y gran emotividad. Este sitio se incorporó al programa Pueblos Mágicos, que depende del Gobierno de México, en 2007.
El turismo en este destino es ideal para quienes quieran conocer la historia de un lugar por medio de sus fiestas, arquitecturas y sabores.
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Hacer turismo en Huamantla es recorrer un destino rebosante de haciendas y ermitas en un entorno de colores, festejos populares y gran emotividad. Este sitio se incorporó al programa Pueblos Mágicos, que depende del Gobierno de México, en 2007.
Huamantla se eleva en el valle tlaxcalteco a 2,400 metros sobre el nivel del mar, como un lugar mágico, con arquitectura de estilo francés, una antigua tradición ganadera, una singular destreza titiritera y el fascinante arte de los tapetes de aserrín.
Un punto a tener en cuenta es que se ubica a sólo dos horas de la Ciudad de México, una distancia ideal para animarse a degustar una de sus mayores delicia: los muéganos, que son galletas preparadas con piloncillo y agua de anís, y es el dulce típico de esta población,
Un sitio imperdible en Huamantla es visitar el Parque Nacional La Malinche, espacio que tiene esta categoría desde 1938 y es uno de los lugares perfecto para quienes amen la aventura al aire libre con actividades al aire libre como senderismo o campismo. Una opción destacada es la cima del volcán La Malinche.
Para los que disfrutan más de los espacios cerrados, el Museo Nacional del Títere se encuentra en una casona del siglo XVIII. Esta práctica en la zona gracias a los hermanos Rosete Aranda, famosos titiriteros durante el siglo XIX. En su interior guarda una colección de títeres hechos por esta familia. Otros tantos muñecos provienen de Alemania, España, Francia, Italia y otros más de la cultura hindú, paquistaní e indonesia.
Siguiendo con esta línea, el Templo de San Luis Obispo es un recinto colonial que sobresale por sus colores y su perfecta iluminación. En su interior destaca un retablo asimétrico y las pinturas en las cúpulas de ángeles y frutas que representan la influencia indígena en el arte sacro.
Por otro lado, las haciendas Soltepec, Tenexac y Casa Malinche son sitios históricos que rememoran viejas y gloriosas épocas en las que se puede degustar buena comida, pulque, divertidos paseos y hasta viajes en globos aerostáticos.
A su vez, el Palacio Municipal, de estilo neoclásico, es la imagen de la arquitectura antigua que distingue a Huamantla. Tiene dos niveles y once o doce ventanas en el frente y resguarda en su interior una pintura mural del maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin, que narra la fundación de la ciudad. También se puede observar una reproducción en relieve del famoso Códice de Huamantla
Finalmente, no hay nada mejor que conocer un Pueblo Mágico por medio de su cultura y festividades, por eso, agosto es un mes ideal para visitarlo, ya que se llevan adelante las fiestas patronales de la Virgen de la Caridad. Esta celebración es conocida como la Noche que nadie duerme, y que es conocida porque las familias de artesanos elaboran los tapetes de aserrín de vivos colores y flores que cubren más de 6 kilómetros de calles para honrar a la santa patrona.
El Gran desfile de Burladeros se realiza días después con la participación de mojigangas, huehues, matachines y globos enormes. Todo esto es acompañado por música mientras se instalan burladeros rudimentarios en el circuito donde pasarán los toros de la Huamantlada, una tradición de más de 60 años que celebra el espíritu taurino de la región.
Una opción para llegar al destino es dirigirse en auto desde la Ciudad de México hacia Huamantla, por medio de la Carretera Puebla/México 150D y desde Tlaxcala sólo hay que tomar la vía Apizaco-Huamantla/México 136.
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