Netflix lo hizo de nuevo. La plataforma de streaming sorprendió a su audiencia con una de las campañas de marketing más audaces del año: fingir la cancelación de su propia serie. Lo que parecía un escándalo legal terminó siendo una jugada publicitaria para promocionar Medusa, un thriller que sigue la investigación de un intento de asesinato en Barranquilla.
El día que Netflix engañó a sus seguidores: la farsa que nadie vio venir
Netflix simuló un escándalo legal para promocionar una de sus series estreno. Esta es la verdad detrás de la farsa que engañó a miles
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El día que Netflix engañó a sus seguidores: la farsa que nadie vio venir
El truco publicitario, ejecutado por la agencia Sancho BBDO, fusionó realidad y ficción al punto de engañar a miles de espectadores.
Netflix: un abogado viral y una demanda que nunca existió
El eje de la estrategia fue el reconocido abogado colombiano Abelardo De La Espriella, quien cuenta con una gran base de seguidores en redes sociales. Con total seriedad, publicó un video anunciando una supuesta batalla legal contra Netflix, asegurando que la serie violaba la privacidad de una familia real.
"Voy a impedir que esta serie salga al aire", declaró en sus redes sociales, generando un torbellino de teorías y especulaciones.
En cuestión de horas, el supuesto conflicto estalló en redes. Netflix, en respuesta, retiró el tráiler de Medusa y “censuró” la publicidad exterior de la serie, reforzando la ilusión de que la demanda era real.
Días después, el misterio se resolvió: todo había sido una campaña perfectamente orquestada. El propio De La Espriella reveló la verdad al compartir un video con el tráiler de la serie, explicando que había sido parte de la estrategia de marketing.
"Me encantó la idea de participar en una campaña tan creativa e innovadora como ficcionar una batalla judicial para promocionar una superproducción", admitió el abogado.
El giro inesperado generó sorpresa y debate. Mientras algunos elogiaban la audacia de Netflix, otros cuestionaban la ética de este tipo de estrategias publicitarias. En una era saturada de contenido, Netflix apostó por una narrativa que rompió esquemas y generó conversación. La lección es clara: en la guerra por la atención del público, la creatividad es la mejor arma.
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