Otro ex cónsul de Uruguay en Rusia fue imputado por la falsificación de pasaportes para ciudadanos de ese país, por “reiterados delitos de suposición de estado civil” al momento de entregar los pasaportes uruguayos. Es el segundo diplomático imputado en la investigación sobre la “Línea Moscú” que destapó las múltiples aristas del caso Astesiano.
Se trata de Gustavo Piegas, de 47 años, que ocupó el cargo de cónsul uruguayo en Moscú entre 2019 y 2022 e integró en junio de 2014 una lista del Partido Nacional en las elecciones internas, y actualmente se encuentra en funciones en Estados Unidos. El proceso judicial en la última etapa —por el pedido de licencia médica de la fiscal Gabriela Fossati— estuvo a cargo de la fiscal adscripta de 12° Turno, Gloria Nicolini, que formalizó la imputación.
Según la Fiscalía, Piegas intervino en 104 expedientes que finalizaron en pasaportes falsificados, y validó varias partidas de nacimiento presentadas por rusos para tramitar las ciudadanías donde se repetían los nombres de uruguayos. “Toda la documentación recibida y analizada hasta el momento, se pudo detectar manifiestas irregularidades en el ejercicio de la función del indagado Piegas”, dijo Nicolini al juez de garantías, Alejandro Asteggiante Blanco.
Sin embargo, por el momento, al ex cónsul no se le imputó la tramitación de un pasaporte de una funcionaria de los Servicios de Seguridad de Rusia, pese a que ello está prohibido. Y si bien evitó una detención efectiva, el funcionario no podrá salir del país y debió entregar su pasaporte como medidas precautorias.
En la causa ya fue imputado también el vicecónsul en la embajada uruguaya, Stefano Di Conza, que intervino en 77 expedientes y fue formalizado por 14 delitos reiterados de fraude y 14 delitos de suposición de estado civil.
La defensa de Piegas negó la existencia de evidencia
El abogado de Piegas, Marcelo Domínguez, afirmó que en la carpeta investigativa no surgen pruebas para imputar a su defendido de reiterados delitos de suposición de estado civil.
Según Domínguez, todos los trámites de pasaportes realizados en el consulado de Moscú luego fueron emitidos por la Dirección de Identificación Civil, y sostuvo que un diplomático “no tiene la idoneidad ni los conocimientos” sobre seguridad documental para descubrir si una partida de nacimiento era apócrifa o no. “Según el relato de la Fiscalía, esas partidas de nacimiento ya venían adulteradas cuando ingresaron al consulado”, señaló el defensor, recordando que el trabajo de Piegas es ver si las traducciones, apostillas y sellos eran correctas o no.
Por su parte, desde la Fiscalía expusieron que la etapa de formalización de la investigación no es para presentar pruebas, por lo que los argumentos de Domínguez deberán esperar al avance de un juicio.
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