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11 de febrero 2023 - 12:50

Caso Astesiano, una red interminable de espionaje

A medida que avanza la investigación sobre el ex custodio del presidente Luis Lacalle Pou, se siguen conociendo más casos en los que utilizó su cargo para hacer tareas de inteligencia.

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Alejandro Astesiano será trasladado a una nueva prisión en Uruguay.

Debate Uruguay

El caso que tiene al ex jefe de seguridad del presidente Luis Lacalle Pou, Alejandro Astesiano, como protagonista sigue sacudiendo al gobierno con nuevas líneas de investigación que continúan abriéndose e involucrando funcionarios del poder estatal y/o sus estructuras. Con los últimos audios que se conocieron, el Ministerio del Interior quedó comprometido en el uso de su sistema de cámaras para acciones de seguimiento, vigilancia y espionaje ilegales.

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El escándalo no es menor, y ya se ha cobrado algunos funcionarios y hasta toda la cúpula de la Policía Nacional. Incluso, también, llegó al Financial Times, donde se advirtió de la posibilidad de que el caso Astesiano dañara la reputación del país como “modelo de estabilidad en América Latina” debido a los cuestionamientos en torno a hasta qué punto la corrupción en el sistema político uruguayo pasó desapercibida, así como qué hará Lacalle Pou para salvaguardar el estado de derecho y responsabilizar a los implicados.

Junto con otros casos “menores”, como el espionaje al ex novio de su hija o, incluso, a la ex primera dama Lorena Ponce de León —sobre quien pidió datos respectos de un viaje que realizó en julio de 2022, cuando ya estaba separada del presidente—; los sucesos sacudieron al Poder Ejecutivo y sigue generando réplicas.

El espionaje a los senadores del Frente Amplio, el primer conocido

El primer caso que abrió la posibilidad del delito de espionaje cometido por Astesiano fue el armado de fichas sobre los senadores frenteamplistas Charles Carrera y Mario Bergara, quienes habían denunciado al gobierno por la extensión a Katoen Natie de la concesión en el Puerto de Montevideo.

Según la información que relevaron los chats del ex custodio, el gerente de la empresa Vertical Skies —un militar retirado uruguayo— le solicitó a Astesiano el armado de fichas con información personal sobre los senadores con el objetivo de encontrar elementos que posibilitaran una posible extorsión posterior. “Los quieren atar para que retiren la denuncia”, explicaba el mensaje del ex jefe de seguridad presidencial, procedente de una conversación del 18 de marzo del 2022.

Asimismo, en la primera semana de agosto, según reveló otro de los chats, Astesiano recibió una transferencia de dinero por Western Union desde la compañía ubicada en la ciudad de Boca Ratón, unos 70 kilómetros al norte de Miami.

Seguimiento al PIT-CNT e involucramiento del Ministerio del Interior

Uno de los casos recientes —y que generó repudio incluso dentro de las filas del oficialismo— fue el seguimiento que Astesiano hizo sobre Marcelo Abdala, titular de la central sindical PIT-CNT, el día que éste chocó por conducir bajo las influencias del alcohol.

La situación no solo demostró que, una vez más, el ex custodio actuó con un poder policial que no le correspondía por su cargo —buscó y aportó evidencia del accidente, recibió y compartió información sobre el operativo e, incluso, dió órdenes a los efectivos en el lugar—; sino que, además, tuvo acceso a las cámaras del Ministerio del Interior.

El hecho, que se conoció a través de los chats que mantuvo con el secretario de Lacalle Pou, Nicolás Martínez, y el ex subdirector de la Policía Nacional, Jorge Berriel —que incluyeron material gráfico e informes de carácter confidencial—, puso sobre la mesa nuevamente sus vínculos con la estructura policial y las dudas sobre su relación con lo más alto del Poder Ejecutivo.

Inteligencia sobre estudiantes y docentes del Liceo 41

Finalmente, el último episodio de espionaje de Astesiano fue dirigido hacia estudiantes y docentes del Liceo 41 de Montevideo, colegio secundario al que concurría uno de sus hijos, por temor a que Lacalle Pou sufriera movilizaciones estudiantiles como las de Chile.

Para ello, el ex custodio utilizó a un funcionario policial al que tenía agendado como Marcelo Baiano, quien le habría suministrado datos personales de una docente delegada sindical y de algunos alumnos del liceo, muchos de ellos menores de 14 o 15 años. Según Baiano, los estudiantes eran inculcados por docentes comunistas, por lo que Astesiano prometió dar la orden urgente de intervención de los teléfonos de las personas espiadas. Por el momento se desconoce si lo hizo o no.

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