El debate por la seguridad pública y el combate al narcotráfico es una de las principales preocupaciones de los uruguayos y tanto el gobierno como la oposición están al tanto de una problemática que lleva ya varios años haciéndose sentir.
La visita del vicepresidente de El Salvador relanzó el debate sobre la seguridad, mientras el conflicto Israel-Palestina vuelve a colarse en la agenda. Algunos analistas comienzan a ver movimientos electorales.
La reunión del presidente Yamandú Orsi con el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, trajo nuevamente la discusión sobre el método Bukele.
El debate por la seguridad pública y el combate al narcotráfico es una de las principales preocupaciones de los uruguayos y tanto el gobierno como la oposición están al tanto de una problemática que lleva ya varios años haciéndose sentir.
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El modelo de Nayib Bukele en El Salvador estuvo en el centro del debate, por la visita de su vicepresidente, Félix Ulloa. El representante salvadoreño fue recibido por el presidente Yamandú Orsi y el canciller Mario Lubetkin, con el foco puesto en el acercamiento regional, pero también se reunió con el expresidente Julio María Sanguinetti y el senador del Partido Colorado (PC), Andrés Ojeda.
Precisamente fue el legislador quien consideró que “hay cosas del método Bukele que son aplicables en Uruguay”, en una visión que no fue bien recibida por buena parte del oficialismo y tampoco por integrantes de la academia a nivel local.
Al mismo tiempo, vuelve el debate sobre los allanamientos nocturnos y Cabildo Abierto (CA) podría reimpulsar una comisión sobre el tema, que contaría con el apoyo del resto de la oposición, a pesar del desinterés del oficialismo en avanzar con la iniciativa.
Desde el Partido Nacional (PN), el senador Javier García habló de “una emergencia de violencia y con control narco de barrios”, por lo que llamó a volver a llamar a un plebiscito. “Los uruguayos tienen derecho a que se los consulte y cada uno mantenga o cambie”, observó y concluyó: “Esto es entre los derechos humanos de la gente o la ideología de algunos”.
El malestar por la posición del gobierno en el conflicto entre Israel y Palestina funciona en ambos sentidos. Desde la Coordinación por Palestina marcharon este jueves por la avenida 18 de Julio e hicieron sentir su notorio malhumor e incluso hubo un cántico que apuntó directo contra el presidente con la consigna “Orsi traidor, baja del portavión”, en alusión al momento en que abordó el US Nimitz.
Con banderas y carteles exigiendo al gobierno que se pronuncie sobre lo ocurrido en Gaza como genocidio, los manifestantes fueron este año un paso más lejos y exigieron la ruptura de relaciones con Israel, un destino comercial importante para la carne. En la movilización no hubo banderas del FA ni presencia de jerarcas, aunque sí hubo algunos dirigentes, incluido el presidente del partido, Fernando Pereira.
Las críticas ya habían llegado desde la oposición, cuando se organizó un acto en la Embajada de Israel en memoria de las víctimas del ataque de Hamás en ese país ocurrido el 7 de octubre de 2023. Si bien el gobierno envió al director de Asuntos Políticos de Cancillería, Martín Vidal, la ausencia de jerarcas de primera línea molestó en algunos dirigentes.
Quien lo exteriorizó a través de su cuenta de X fue el diputado colorado, Felipe Schipani, quien cuestionó que “ni una autoridad del gobierno, legislador o dirigente del Frente Amplio asistió al acto”. “Parece que para ellos hay derechos humanos que valen más que otros. Una ausencia que los retrata”, sentenció Schipani sobre un conflicto en Gaza que parece dejar al Ejecutivo en una posición incómoda.
“Empezó la campaña”. Aunque un poco exagerada, la contundente frase de un reconocido analista político no pasó inadvertida para su contraparte, un avezado consultor, que le respondió: “¿No te parece que te estás adelantando un poquito?”. “No, me refiero a que ya se respira el clima de campaña electoral. En algunos dirigentes, pero también en lo que se va armando detrás”, replicó el primero.
La respuesta dejó pensando a su interlocutor. Es cierto que la tensión política entre el Frente Amplio (FA) y la Coalición Republicana (CR) es evidente y, pese a las medidas apariciones públicas, algunos anticipan un regreso de Luis Lacalle Pou en 2029, con grandes posibilidades de regresar al poder tras la gestión de Orsi.
Sin embargo, se refería principalmente al detrás de escena. El Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) viene multiplicando sus actividades y acentuando su presencia como think tank liberal. Se observa en el Programa Alta Dirección para la Gestión Pública, liderado por Lacalle Pou y con exjerarcas como Azucena Arbeleche, Pablo Mieres, Diego Labat, Omar Paganini e Isaac Alfie, pero también en los diferentes eventos, cada vez con mayor presencia de líderes internacionales y con el análisis del contexto regional.
“Aparecen cuadros históricos y otros jóvenes como (Agustín) Iturralde. También se empieza a formar a la juventud”, comentó el analista, refiriéndose mayoritariamente al Partido Nacional y a una eventual vuelta de Lacalle Pou que calificó como “hoy bastante probable”.
Mientras tanto, aunque con un perfil diferente, también hace lo propio para el oficialismo la Fundación Líber Seregni, con diferentes cursos de formación política y la participación de jerarcas y referentes frenteamplistas. Otro aspecto que se aborda mediante la articulación con otras fundaciones del exterior es del de la comunicación a nivel de redes sociales. “Bueno, se ve que están tomando nota”, chicaneó el consultor, poniendo el foco en los problemas comunicacionales que atravesó el gobierno en los últimos meses.