29 de septiembre 2026 - 20:27

Uruguay comienza a discutir su ingreso a la OCDE y apuesta a la inteligencia artificial para disparar la productividad

El gobierno busca dar el salto a la membresía plena para incidir directamente en las exigencias económicas y tecnológicas del mercado internacional.

Uruguay mantendrá la copresidencia del Programa Regional de la OCDE para América Latina junto a Costa Rica durante el período 2026-2029.

Uruguay mantendrá la copresidencia del Programa Regional de la OCDE para América Latina junto a Costa Rica durante el período 2026-2029.

Uruguay comenzó a poner sobre la mesa la posibilidad de profundizar su relación con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y avanzar eventualmente hacia una membresía plena, en momentos en que el gobierno busca incrementar su presencia en los espacios internacionales donde se definen reglas y estándares económicos, tecnológicos y regulatorios.

El ministro de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, planteó el tema durante la 11ª Cumbre Ministerial del Programa Regional de la OCDE para América Latina y el Caribe, celebrada en Montevideo y centrada en esta oportunidad en la innovación inclusiva, la productividad y el impacto de la inteligencia artificial.

“Ser miembros de una organización como la OCDE es un camino que Uruguay empieza a discutir como elemento central de pertenencia a los lugares en los que en el mundo actual los países tienen que estar”, afirmó Oddone.

La definición supone un paso adicional dentro de una relación de más de dos décadas entre Uruguay y la organización y coincide con una estrategia del gobierno orientada a fortalecer la participación del país en ámbitos multilaterales.

Estar en la mesa donde se definen las reglas

Oddone sostuvo que para Uruguay resulta relevante participar de los ámbitos en los que se establecen estándares internacionales que posteriormente terminan incidiendo sobre las políticas nacionales. El planteo apunta a que el país no se limite a recibir reglas elaboradas por otros, sino que pueda intervenir en los procesos de discusión y construcción de esas normas. El jerarca también destacó que la relación con la OCDE no debería ser entendida únicamente como un proceso mediante el cual Uruguay incorpora experiencias internacionales. El país, sostuvo, tiene políticas públicas que también puede aportar al intercambio.

Entre ellas mencionó la trazabilidad ganadera, el Plan Ceibal y la transformación de la matriz energética. De acuerdo con la información presentada durante la cumbre, en 2025 el 98% de la generación eléctrica uruguaya provino de fuentes renovables.

“Esperamos que estos intercambios permitan a cada uno de nosotros, en cada uno de nuestros países, conducir políticas que lleven a nuestras poblaciones a más prosperidad, menor desigualdad y mayor cohesión social”, señaló Oddone.

Inteligencia artificial y productividad

La discusión sobre la relación de Uruguay con la OCDE tuvo como escenario una cumbre marcada por otro de los grandes asuntos de la agenda económica internacional: el impacto de la inteligencia artificial sobre la productividad y el empleo.

El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, destacó las posibilidades que abre la IA para incrementar la productividad de América Latina, aunque señaló que su aprovechamiento dependerá de la capacidad de los países para desarrollar infraestructura, inversiones y competencias laborales. Según los datos expuestos por Cormann, la incorporación de inteligencia artificial podría generar mejoras de entre 13% y 53% en la productividad laboral durante la próxima década en los cuatro países latinoamericanos que actualmente pertenecen a la OCDE.

El desafío resulta particularmente relevante en una región donde la productividad laboral por hora equivale al 38% del promedio de los países integrantes del organismo. "El reto es lograr que las personas desarrollen las competencias necesarias para aprovechar la inteligencia artificial, es que las empresas encuentren la forma de integrarla en los procesos productivos y movilizar las inversiones requeridas para su despliegue", sostuvo Cormann.

El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, participó del cierre de las sesiones públicas de la cumbre junto al canciller Mario Lubetkin y autoridades de la OCDE. "Estamos en la hora de los resultados y de la acción", sostuvo Sánchez al cierre del encuentro.

La inteligencia artificial es uno de los asuntos que Presidencia viene incorporando a su agenda de desarrollo. Sánchez había planteado anteriormente que Uruguay puede proponerse construir un ecosistema más robusto en esta materia aprovechando la infraestructura y las capacidades digitales acumuladas por el país. El secretario de Presidencia ha señalado además que la tecnología debe contribuir a mejorar la calidad de vida y la productividad, incluyendo su utilización por parte de pequeñas y medianas empresas para incrementar su competitividad y facilitar su acceso a mercados internacionales.

La presencia del canciller Mario Lubetkin en el cierre aportó además una dimensión de política exterior a la discusión, ya que viene planteando en distintos ámbitos internacionales que la inteligencia artificial ofrece oportunidades para acelerar procesos de desarrollo, pero que también puede profundizar las desigualdades existentes si las capacidades tecnológicas, los datos y la infraestructura quedan concentrados. En ese marco, Uruguay ha defendido la necesidad de avanzar hacia mecanismos de gobernanza internacional que permitan un acceso más amplio a las nuevas tecnologías y reduzcan las brechas entre países.

El asunto conecta la agenda tecnológica con una de las prioridades más amplias de la política exterior uruguaya: fortalecer el multilateralismo y participar en los ámbitos donde se discuten las reglas de una economía internacional sometida a rápidas transformaciones.

Uruguay y una relación de más de 20 años

La posibilidad de discutir una futura membresía no parte de cero. Uruguay mantiene desde hace más de dos décadas una relación creciente con la OCDE, que incluye la participación en las pruebas PISA, su incorporación al Centro de Desarrollo en 2015 y diferentes mecanismos de cooperación en materia económica, tributaria y de políticas públicas.

El vínculo ingresó ahora en una nueva etapa. Uruguay y Costa Rica copresiden durante el período 2026-2029 el Programa Regional de la OCDE para América Latina y el Caribe, creado en 2016 y estructurado alrededor de cuatro grandes áreas: productividad, inclusión social, gobernanza y fortalecimiento institucional, y sostenibilidad ambiental.

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