14 de octubre 2026 - 14:47

"Confiamos que vendrá pronto", expresó la Iglesia tras el golpe por la salud de León XIV

El cardenal Daniel Sturla admitió que la visita del Papa XIV está en riesgo, pero defendió su mensaje de esperanza para Uruguay.

La Iglesia confía en la visita de León XIV a Uruguay, más allá de una eventual reprogramación. 

La Iglesia confía en la visita de León XIV a Uruguay, más allá de una eventual reprogramación. 

El cardenal Daniel Sturla reconoció que la visita del papa León XIV a Uruguay atraviesa un momento de incertidumbre debido a los problemas de salud del pontífice, aunque expresó su confianza en que el viaje pueda concretarse, incluso si fuera necesario modificar las fechas previstas.

Durante una conferencia organizada por la Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay (ADM), el arzobispo de Montevideo sostuvo que la presencia del líder de la Iglesia católica podría representar una oportunidad para transmitir un mensaje de esperanza y alegría a una sociedad que, a su juicio, enfrenta dificultades para proyectarse hacia el futuro.

En una nueva edición del ciclo Hablemos en Confianza, Sturla abordó los preparativos de la visita papal, sus costos, la coordinación con el gobierno de Yamandú Orsi y los principales desafíos sociales del país. También reflexionó sobre la laicidad, la educación, la pérdida de transmisión generacional de la fe y la necesidad de fortalecer el compromiso con la vida.

Qué se sabe sobre la visita de León XIV

La salud de León XIV ocupó buena parte del comienzo de la conversación, luego de conocerse que el pontífice había sido intervenido quirúrgicamente y que la lesión extirpada era maligna. “Obviamente estamos golpeados por la noticia, porque uno al Papa lo tiene como un referente, como un padre de la gran familia que es la Iglesia Católica”, expresó Sturla.

El cardenal aclaró que no disponía de información adicional a la comunicada oficialmente por el Vaticano y señaló que los próximos días serían determinantes para conocer si el viaje podría realizarse según lo previsto. “Hay que esperar mañana, pasado, que se sabrá efectivamente qué pasa con el viaje del Papa”, indicó.

Sin embargo, insistió en que una eventual suspensión no debería interpretarse como una cancelación definitiva. “Si no viene ahora el Papa, confiamos que vendrá pronto”, afirmó.

Una visita que busca llevar esperanza a los uruguayos

Más allá de la incertidumbre sobre el viaje, Sturla consideró que la presencia del pontífice tendría un significado que trasciende a la comunidad católica. “Yo creo que los uruguayos somos medio tristones, medio quejosos, no sé si es el tango o qué. Y yo creo que nos viene bien insuflarnos esperanza y alegría”, sostuvo.

En ese contexto, vinculó el mensaje que podría transmitir León XIV con algunos de los principales problemas sociales y demográficos que enfrenta Uruguay, entre ellos la baja natalidad, el estancamiento poblacional y las elevadas cifras de suicidio, particularmente entre los jóvenes.

Sturla reveló que, durante un encuentro mantenido en septiembre, el propio pontífice manifestó preocupación por la situación del suicidio en Uruguay. “Un país que somos tres millones y medio hace 50 años por lo menos, un país que tiene una tasa de crecimiento demográfico casi para atrás, un país donde hay mucho suicidio y suicidio juvenil”, enumeró.

También hizo referencia a la aprobación del aborto y la eutanasia, asuntos sobre los que la Iglesia mantiene una posición crítica, aunque aclaró que la eventual visita no estaría orientada a cuestionar directamente las decisiones legislativas del país. “No se trata de que el Papa va a venir a criticar la eutanasia. No. El Papa va a venir al anuncio positivo de que la vida es bella, que vale la pena ser, que vale la pena traer hijos al mundo, que vale la pena vivir vidas plenas”, manifestó.

Para el arzobispo, el desafío consiste en recuperar una perspectiva de futuro y reforzar los vínculos comunitarios. “Yo creo que el Papa, si nos trae una inyección de esperanza y alegría, nos hace un enorme bien”, resumió.

La visita demandaría hasta 2,7 millones de dólares

Otro de los asuntos centrales de la conferencia fue el financiamiento de la visita, cuyo costo fue situado durante el intercambio entre 2,5 y 2,7 millones de dólares. Sturla reconoció que se trata de un esfuerzo económico considerable para la Iglesia uruguaya y explicó que el Estado asumiría principalmente los gastos vinculados con la seguridad, la logística institucional y la recepción oficial del pontífice.

“El Estado va a poner su parte, que es la seguridad, apoyo logístico y el acto que está previsto que se haga en la Plaza Independencia”, señaló. En cambio, las actividades pastorales y los encuentros multitudinarios quedarían bajo responsabilidad financiera de la Iglesia.

Según detalló, los grandes acontecimientos previstos en el Estadio Centenario, Florida y Paysandú tendrían costos individuales de entre 600.000 y 700.000 dólares, debido a las exigencias de infraestructura, seguridad, servicios sanitarios y amplificación. “Para la Iglesia nuestra ese costo es un peso tremendo”, reconoció.

Para contribuir al financiamiento se organizó una rifa con premios que incluyen un apartamento en Pocitos, automóviles y viajes a Roma. El cardenal explicó que la iniciativa continuará incluso si la visita debe postergarse.

Montevideo, Paysandú y Florida: los principales puntos de la agenda

El arzobispo repasó el itinerario preparado para León XIV, que contempla actividades institucionales y pastorales en tres departamentos. La llegada a Montevideo incluiría una recepción oficial con el presidente Yamandú Orsi en la Plaza Independencia, seguida de un recorrido por la Ciudad Vieja hasta la Catedral Metropolitana, donde el pontífice se encontraría con sacerdotes, religiosos y seminaristas.

La agenda del sábado prevé un traslado a Paysandú para celebrar una misa multitudinaria y visitar brevemente la Basílica de Nuestra Señora del Rosario. Posteriormente, León XIV regresaría a Montevideo para una actividad en Casavalle, particularmente en el entorno de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio Borro.

Sturla destacó especialmente esa instancia por la presencia de numerosas instituciones educativas y sociales vinculadas con la Iglesia. “Una visita que para mí está en el corazón de toda la visita del Papa”, afirmó, al mencionar experiencias como el Liceo Jubilar, Los Pinos, Los Rosales y otras organizaciones que trabajan con poblaciones vulnerables. También está previsto un encuentro en la Universidad Católica y una actividad multitudinaria en el Estadio Centenario, donde se proyecta una asistencia cercana a las 62.000 personas.

El domingo, el pontífice viajaría a Florida para celebrar una misa en la plaza principal y rendir homenaje a la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay. Sturla precisó que el ingreso a los grandes eventos sería gratuito, aunque requeriría inscripción previa.

Sturla cuestionó los excesos de la laicidad uruguaya

Uno de los momentos de mayor contenido político y social de la conferencia se produjo cuando el cardenal reflexionó sobre la relación entre el Estado, la religión y el espacio público. Sturla defendió la laicidad como principio de convivencia democrática, pero distinguió ese concepto de lo que considera una interpretación restrictiva que busca relegar las expresiones religiosas exclusivamente al ámbito privado. “La laicidad bien entendida, yo soy el primero en aplaudirla”, afirmó.

Sin embargo, cuestionó lo que denominó el “pecado laicista uruguayo”, al entender que en determinados sectores existe una resistencia a reconocer la dimensión religiosa de la historia y la cultura nacional. “Que todas las religiones son bienvenidas, podemos decir que ninguna tenga privilegios, de acuerdo. Eso sí, tampoco podemos negarnos. Nosotros no venimos del Islam ni del Zoroastrismo. Venimos de una cultura cristiana, no me la podés negar”, expresó.

En ese sentido, recordó una expresión del presidente Orsi sobre los excesos en la interpretación de este concepto. “A veces nos hemos ido de mambo en esto de la laicidad”, citó Sturla. El arzobispo sostuvo que la visita del Papa puede contribuir a demostrar que el carácter laico del Estado no supone excluir las manifestaciones religiosas de la vida pública.

Reclamo por el financiamiento de la educación en barrios vulnerables

El cardenal también aprovechó la instancia para plantear una crítica al sistema de financiamiento de la educación, particularmente en relación con los centros educativos de gestión privada que trabajan en contextos de vulnerabilidad. Sturla defendió el papel de instituciones como el Liceo Jubilar y la Fundación Sofía y cuestionó las dificultades que enfrentan para conseguir recursos, pese a desarrollar su actividad en zonas donde existen importantes necesidades sociales.

“En la educación formal, ¿por qué no lo podemos hacer? Por un prejuicio que tenemos”, planteó, en referencia a las posibilidades de cooperación entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil. El arzobispo aclaró que su reclamo no está dirigido a obtener recursos para los grandes colegios privados, sino para iniciativas educativas que atienden a niños y adolescentes de familias de bajos ingresos.

“Yo no digo para sostener los grandes colegios, yo digo para sostener las obras educativas formales en barrios carenciados, donde lo que importa es sacar adelante a los chiquilines y a sus familias”, señaló.

A su entender, Uruguay debería avanzar hacia una mayor articulación entre el Estado y las instituciones sociales, evitando que las diferencias ideológicas impidan desarrollar soluciones educativas. “Cuando el prejuicio puede más que soluciones, creo que esa es una macana”, concluyó.

El Papa no visitaría el Parlamento por decisión del Vaticano

Durante la conversación, Sturla también reveló que había impulsado la posibilidad de incluir una visita papal al Palacio Legislativo, iniciativa que, según explicó, surgió originalmente de un grupo de parlamentarios uruguayos. El cardenal consideraba que el Parlamento constituía un escenario especialmente representativo de la institucionalidad nacional.

“Si hay un lugar que habla de uruguayez, es el Parlamento, es el Palacio Legislativo”, expresó. Sin embargo, aseguró que desde el Vaticano le comunicaron que el pontífice no tenía previsto realizar visitas a parlamentos durante sus viajes, por lo que la propuesta fue descartada.

Sturla relativizó las críticas de algunos legisladores a una eventual presencia del Papa en el recinto y sostuvo que esas diferencias forman parte del debate democrático.

Un acercamiento a la fe que sorprende a la Iglesia

En otro tramo del encuentro, el arzobispo señaló que Uruguay comienza a experimentar un fenómeno de acercamiento a la religión entre jóvenes y adultos, después de décadas de debilitamiento de la transmisión de la fe entre generaciones.

Según explicó, cada vez resulta más frecuente encontrar adultos que solicitan recibir sacramentos o se incorporan a comunidades religiosas. “Yo voy a las parroquias y donde antes eran chiquilines que se confirmaban, hoy en muchas parroquias la mayoría son adultos o jóvenes adultos”, indicó.

Aunque reconoció que este proceso difícilmente modifique de manera inmediata las estadísticas generales de religiosidad, consideró que refleja una búsqueda espiritual que también se observa en otros países occidentales. Para Sturla, la eventual visita de León XIV podría fortalecer ese proceso, pero su alcance debería medirse más allá de la participación en actos multitudinarios.

El desafío, sostuvo, será transformar el entusiasmo de esos días en acciones concretas que permitan fortalecer los vínculos sociales, la solidaridad y la esperanza.

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