El dólar atraviesa una racha bajista en el mercado local, en medio de un escenario que muestra a la divisa estadounidense débil a nivel global, mientras por distintos factores se observa un desacople a nivel regional con una moneda de referencia como el real brasileño, que luce en este contexto más fortalecido que el peso uruguayo.
A principios de año, un real costaba alrededor de 7 pesos y hoy cuesta más de 8, casi 15% más caro en apenas cuatro meses, lo que habla de un descalce que no se veía hace tiempo y que tiene detrás una combinación marcada por la guerra en Medio Oriente, la suba del petróleo y una brecha en las tasas de interés que golpeó diferente a cada lado de la frontera.
En diálogo con Ámbito, el economista y trader de Gastón Bengochea & Cía, Adrián Moreira, comentó: "El detonante fue el conflicto en Medio Oriente, que irrumpió sobre mercados que venían de un 2025 marcado por la debilidad generalizada del dólar. Lo llamativo es que la guerra activó dos mecanismos simultáneos que afectan a Uruguay y Brasil de manera distinta".
"Cada vez que escala la tensión geopolítica, los inversores globales venden activos de riesgo y compran dólares. Para Uruguay, que no exporta petróleo y no tiene un diferencial de tasas suficientemente atractivo para compensar esa salida de capitales, el resultado fue directo: el peso cedió terreno y el dólar rebotó más de 4% en apenas una semana a principios de marzo", explicó Moreira.
El segundo mecanismo benefició a Brasil. "El conflicto que cerró parcialmente el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, elevó el precio del crudo más de un 40% desde el inicio de las hostilidades. Eso se tradujo en un aumento de los ingresos de divisas para Brasil. Más dólares entrando al país significa un real más fuerte", aseguró Moreira.
El economista de y analista económico de Balanz, Alberto Landeira, resumió la lógica con precisión: "La guerra en Medio Oriente ha sido un diferenciador para las monedas de la región. Las monedas de los productores de petróleo, como Brasil, se han beneficiado, mientras que los importadores, Chile, Perú y Uruguay, se han visto perjudicados".
El otro factor: las tasas de interés
Pero el petróleo no es el único responsable, ya que las tasas de interés de cada banco central amplifican todo. Landeira lo puso en números: "La tasa Selic de Brasil se encuentra en 14,50%, mientras que la TPM en Uruguay se ubica en 5,75%, de modo que los diferenciales de tasas son más favorables para el real".
Moreira sumó el contexto de cómo se llegó a esa brecha: "El Banco Central del Uruguay (BCU) recortó su tasa de referencia hasta el 5,75%, el nivel más bajo desde 2021, buscando proteger la actividad económica. El Banco Central de Brasil tomó el camino opuesto: inició un ciclo de recortes de la Selic pero de manera extremadamente gradual, de 15% a 14,5% en dos movimientos de apenas 25 puntos básicos cada uno, y dejó en claro que la incertidumbre geopolítica podría frenar ese proceso. Una tasa aún muy alta, bajando despacio, sostiene el atractivo del real para los inversores. Una tasa baja y en descenso rápido hace lo contrario con el peso".
En cuanto al tamaño del desacople, Lendeira precisó: "En lo que va del año el real se apreció 9% mientras que el peso se depreció 2%". Además, señala que en el plano local los factores más relevantes fueron "los recortes de tasa del BCU y, en menor medida, la caída en la producción de soja".
¿Qué pasa si hay una tregua entre Estados Unidos e Irán?
La gran pregunta del mercado es qué ocurre si el conflicto se apacigua. Moreira anticipó un escenario favorable para el peso: "Una tregua desinflaría simultáneamente los dos pilares que sostuvieron al dólar en las últimas semanas: caería la demanda de activos refugio y bajaría el precio del petróleo. Para Uruguay eso sería mayormente positivo: el dólar volvería a ceder terreno frente al peso y las presiones inflacionarias por el lado energético se moderarían".
Pero el economista de Gastón Bengochea advirtió que hay algo más estructural debajo del ruido geopolítico: "El primer frente es la Reserva Federal (Fed): el petróleo caro complicó la lectura inflacionaria y frenó las expectativas de recorte de tasas, lo que apuntaló al dólar. Si el crudo baja con una tregua, esa presión se modera, la Fed recupera margen para recortar y el dólar pierde ese sostén".
"El segundo es la situación fiscal de Estados Unidos, su déficit sigue siendo muy elevado y hay un debate creciente sobre la credibilidad fiscal de largo plazo que el conflicto desplazó del centro de la escena. Cuando ese foco vuelva, y suele volver cuando baja la adrenalina geopolítica, el dólar tiene poco para mostrar", añadió.
Moreira también lanzó una advertencia sobre los tiempos: "Una tregua no implica que el mercado pivotee de golpe. Puede haber un período de incertidumbre, especialmente si la tregua es frágil o si la capacidad del estrecho de Ormuz no se restaura de inmediato, lo que mantendría parte de la presión energética y del desacople entre el peso uruguayo y el real brasileño".
"El conflicto le dio al dólar un sostén artificial que no refleja sus fundamentos de mediano plazo. Si bien no es descabellado un dólar a 41 pesos a fin de año, puede ser que el mismo se mantenga o incluso baje de los niveles actuales sobre fin de año", cerró a modo de conclusión sobre qué se espera del tipo de cambio en Uruguay.